Luna El misterio de Calenda

Macarena García: “Es difícil decir muchas veces lo mismo y sintiéndolo, como con Vera”


Macarena García concedió una entrevista a la revista Vanidad justo antes de la celebración de los Premios Goya donde se alzó con la estatuilla a ‘mejor actriz revelación’ por su enorme trabajo en el film mudo de Pablo Berger, “Blancanieves”. En la entrevista habla principalmente de la película de Berger pero también de aspectos más personales y de las diferencias entre sus distintos trabajos en “Blancanieves”, “Amar en tiempos revueltos” y “Luna, el misterio de Calenda”.

El director Pablo Berger, le pidió que hablara con la mirada; y sus ojos, capaces de inundar con la misma naturalidad una habitación que una pantalla de cine, hicieron el resto. “No me ha parecido tan diferente a mi interpretación en ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘Luna, el misterio de Calenda’, que hay que hablar todo el rato. Eso sí que me parece difícil, decir muchas veces lo mismo y sintiéndolo”, cuenta.

Ha pasado de cara conocida en las teleseries juveniles a jugar en la primera división del cine español y compartir reparto con grandes como Ángela Molina o Maribel Verdú. Pero vive su éxito con sensatez y, sobretodo, con mucha autoexigencia. “Justo después de ganar la Concha de Plata empecé con la segunda temporada de ‘Luna’. Los primeros días pensaba todo el rato que la gente a lo mejor esperaba que yo actuara mejor por haber ganado el premio. Estaba ensayando y decía: ‘¡Mierda!, no estoy haciéndolo muy bien y a lo mejor esperan que haga más de lo que sé’”, reflexiona mientras sus manos abren y cierran con frenesí una pinza de pelo.

Hollywood le ha ahorrado otro sofocón a Macarena al desechar en el último descarte a “Blancanieves” de la pelea por la mejor película de habla no inglesa. “Imagínate, ir a la gala de los Óscar, ¡me muero!”. Si consigue más invitaciones para la gala de los Goya, llevará a Javier Ambrossi, su hermano mayor y también actor. Él fue el que le avisó por Facebook y desde Nueva York del casting de la película. “Me entiende y es muy generoso. Se preocupa de mí más que de él mismo. Es mi ángel, le llamo para lo que sea. Me escucha, me da consejos”, resume la actriz. Aunque reconoce que a veces también le dice, “no seas tan dramática”.

Está sintiendo los meneos del tobogán de la fama incipiente. Ha sufrido las incomodidades de una cuenta fake de Twitter que le enviaba en su nombre mensajes a sus “vecinitos de ‘Física y Química’”. Y ya sabe lo que es ganar un premio y de repente, un aluvión de felicitaciones de gente que ni conoces, 20 entrevistas en una semana, sentir que el suelo se mueve muy deprisa; y que al pasar un mes ya nadie hable de ti. “Todo eso es un poco lío emocional, ¿no?” se pregunta de forma retórica. “No sé, de repente me entra el miedo de a ver si voy a cambiar y convertirme en peor persona. O sea, yo sé que voy a cambiar pero que no me quiero convertir en una flipada o en una creída”, concreta con una sonrisa entre nerviosa  e indulgente.

La frase que más le repite su gente en los últimos meses es esa, “no cambies”. Sus amigas del colegio, las de toda la vida, se lo dicen mucho. Dos son profesoras, otra abogada y una médico. “Cada una, súper diferentes. Hablo con ellas casi todos los días y me dicen ‘qué gusto que lo estés haciendo así’”. Macarena es consciente de que la suerte ahora le está sonriendo y se ha propuesto disfrutarlo, pero sabe lo efímeras que pueden llegar a ser las luces de neón. “En el fondo, nada es tan grande como el mundo lo ve ni tan importante. Ahora me está pasando esto, y luego a lo mejor dejo de ser actriz, es que no se sabe”, resume.

Sus primeros pinitos en las tablas fueron en un musical del instituto. La profesora de gimnasia deportiva le recomendó que hiciera las pruebas. “Yo estaba cantando todo el día por el colegio y se lo conté a mis padres. Nunca me lo había planteado, pero adoraba cantar y bailar”. Entonces llegó la pubertad. “Cumplí 14 años y me dejó de apetecer. Mis amigas empezaron a hacer planes: ir al cine, los chicos, y lo dejé”, reconoce.

Se olvidó unos años de la actuación y decidió empezar la carrera de Psicología. Pero su hermano, su ángel, le avisaba de todos los castings para musicales y un día le recomendó el de “High School Musical”, un espectáculo infantil importado de Estados Unidos. “Por aquel entonces yo tenía 18 años y cuidaba a una niña por las tardes a la que le gustaba mucho el musical y un día la pusimos en la tele y me encantó”. A Macarena le dieron el papel protagonista y a partir de ahí no ha dejado de actuar. Aparcó la carrera de Psicología y se dedicó de lleno a los cursos de interpretación. “Me di cuenta de que lo que más me gustaba era actuar”.

Un día en la puerta de los lavabos de un teatro madrileño conoció a Maribel Verdú, la madrastra de “Blancanieves”. A los pocos días de que le dieran el papel en la película fue con su madre y su hermano a ver una obra donde actuaba la actriz. Al salir del baño se cruzaron las dos. “La paré y le dije que yo sabía que iba a hacer de madrastra y que yo iba a ser Blancanieves. Ella me miró sorprendida pero enseguida nos dimos un abrazo como si nos conociéramos de toda la vida”.

Tiene una manera de trabajar que adoro y que quiero aprender. Llegaba al rodaje saludando a todo el mundo, alegre. Va al trabajo a divertirse y se olvida de las tonterías”, señala. A ella le cuesta más: “Me paso horas en el camerino concentrándome, haciendo mis ejercicios. Hay veces que las inseguridades no me dejan divertirme como me gustaría”. Pese a las dudas, reconoce que es la primera vez que ha disfrutado de verdad y mucha culpa de ello tiene Pablo Berger, el director. “Me ha cuidado mucho. Me decía que desde el casting sabía que lo iba a hacer bien. Que quería que trabajara desde la sencillez y la verdad, sin a penas ensayar”.

También tiene agradecimientos y elogios para Ángela Molina. “En San Sebastián estaba muy nerviosa, todo era nuevo para mí. Y ella se ponía a hablar conmigo de igual a igual. Me preguntaba por mi novio y me contaba cosas del suyo”. El de Macarena es músico — “tiene un grupo de rock setentero, en plan Pereza” — aunque a ella para bailar le vale todo, “lo que me pongan, hasta reggaetón”. Pero también le gusta disfrutar de la música sentada en el sofá con los cascos. Últimamente está escuchando mucho a Bob Dylan, recomendación de su novio rockero.

Le gustan los cuentos y las películas basadas en cuentos. De hecho, puestos a fantasear, le encantaría protagonizar una de esas películas de Disney. “Yo soy muy romántica y muy cursi. Sería feliz en una de esas películas de amor tan bonitas”, dice. Su favorita es “Aladdin” aunque no le hace ascos a “La Bella y la Bestia”. Y “Blancanieves”, claro.

Reconoce que vio muchas veces la versión original, aunque “Blancanieves” es muy especial. “Pablo me decía que no hacía falta, que él no quería que lavara los platos a los enanitos, que buscaba a una protagonista del cuento que fuera valiente, feminista y que tomara las riendas de su vida”, cuenta con orgullo. Aunque reconoce que a sus futuros hijos les contará el cuento original. Al menos hasta que fueran “un poquito mayores”, y entonces les enseñaría la película de mamá.