Luna El misterio de Calenda

Crónica del capítulo 1×08 de ‘Luna: El misterio de Calenda’: “El odio”


Andrea (del blog Epic Us) nos ofrece como cada semana su particular visión de los capítulos de “Luna: El misterio de Calenda“, con un tono de humor que te enganchará crónica tras crónica. No puedes dejar de leerla, haznos caso y no te arrepentirás.

El martes se emitió el noveno episodio de Luna, el misterio de Calenda titulado El odio donde, además de las consecuencias de lo sucedido en el anterior, hemos tenido mucha más dosis de investigación. Ojo, me gusta que desarrollen a los personajes (y creo que la trama de Leire del anterior era necesaria para A) unirla a su madre; B) descubrir la condición de los licántropos a la hora de enamorarse) y, por eso, me gusta aún más que vayan intercalando esos episodios con otros con más acción ; )

Y, hala, que me enrollo. Vamos con la crónica.

Pues, como siempre, empiezo con la investigación. El episodio comienza justo donde acabó el anterior: con el Teniente buenorro en un zulo (todavía no sabemos si Chispitas y Culebra le acompañan) lleno de huesos y dándose el piro, mientras, en el velatorio de Isabel (coño, qué servicio más rápido, ¿no?) El chato informa a Vito de eso y éste, tan nice como siempre, ha decidido soltarle a los perros.

Mirada patentada Voldemort.
El alcalde Vito va a más chungo cada episodio que pasa.

El teniente buenorro está huyendo cuando oímos lloriquear a los perros y vemos que un hombre misterioso se los ha cargado a hachazos. Muy delicado el hombre. Pero, ¿quién coño es? Cuando El teniente buenorro regresa a su casa, le pega un susto de impresión a la pobre Carola, que ya se estaba viendo a cuchillada limpia para defenderse de El chato. Por cierto, Vito y su compinche, al enterarse, adjudican la matanza a Raúl y deducen que trabaja para Sara, por lo que el alcalde jura, ya sabéis, ahí en plan malvado, que la echara del pueblo.

Como en Calenda la gente es muy maja y bonica, no sólo amenazan a Sara y la llaman de todo, sino que se meten con Leire en el instituto… Porque Sara es una asesina por lo del suicidio de Isabel. WTF? Pero… Pero… Claro, echadle la culpa de la muerte de Manolete, de perder Eurovisión y de los políticos que tenemos, no os jode ¬¬U

Al mismo tiempo, en el juzgado, El teniente buenorro le lleva un par de huesos a Sara y le cuenta lo sucedido. A todo esto, mientras le dice que debería investigar el cerro, se lanzan unas miraditas que… Vamos, que aquí hay tema, pero tema. El problema que tiene Sara es que no tiene base legal para investigar nada, así que El teniente buenorro propone llevárselas a un amigo que las puede analizar.

Es una captura gratu, gratu, ita, ita, pero… Es que es tan guapo :3

Justo entonces llega el juez Cortázar, que está en Calenda para ir al entierro de Isabel, que la avisa de que no se lo van a poner fácil. Mientras, El teniente buenorro se encuentra con Ratilio, que le entrega una carta de comandancia. Se va al mesón, donde El chato se pone en plan acosador con Carola y Pablo lo ve; cuando le pregunta si Raúl sabe lo que pasó, ella se sale por la tangente, pero el chico es muy claro: o se lo cuenta ella o se lo cuenta él. Por eso, se lo va a contar, pero justo en ese momento, y tras que le dé los huesos a un poli, El teniente buenorro le cuenta que le van a readmitir tras un examen psicológico. Como lo mejor es que no se meta en líos, Carola se calla.

Más tarde, en el mesón, Carola le propone al Teniente buenorro una escapada romántica y él, tras mostrarse un poco reticente, acepta. Es entonces cuando aparece su amigo a buscar los huesos, ya que él no envió a ningún compañero. What?? Yo cada día estoy más segura de que Vito tiene cámaras y topos por doquier. Seguro que esto lo ha planeado Tom Hagen, sep, sep.

En la casa de la jueza, por la noche y tras que Leire le diga a su madre que los del pueblo son imbéciles por creerla una asesina, se va la luz. Acojone general, aunque justo entonces llega El teniente buenorro y soluciona todo… A pesar de traer las malas noticias. Comentan que el alcalde Vito va siempre por delante y que Sara no está sola porque le tiene a él, todo ello aderezado con las miradas suspicaces de Olivia.

Sara y Raúl hablan de sus pesquisas, pero… ¡Cuidado!

Que la gran hermana mira.
Vaya chiste malo, lo sé, xD.

Al día siguiente, Sara decide presentarse en el velatorio… Qué narices, por cierto, yo no iría ni harta de vino. Y, por cierto, ¿dos días de velatorio? Ni que Isabel fuera Evita Perón. Bueno, que enrollo. La malota se pone en plan estúpida y Vito en plan… Vito, vamos, dando miedito.

Cuando vuelve a su despacho, está triste y va a visitarla el juez Cortázar para recomendarle que tenga cuidado porque la gente está sensible. Hombre… Sensible… Sensible… Yo más diría que son carne de psiquiátrico, pero como usted diga, señoría. La cuestión es que Sara se rebota y comenta que parece que todo el mundo sabe que algo huele a podrido en Dinamarca, digo, en Calenda, pero nadie hace nada, ni siquiera él. El juez comenta que está haciendo todo lo posible y Sara que lo único que sabe es que no sabe nada… Joe, hoy estoy que parezco Wikiquote, xD.

Sara se va a ir a casa, cuando Olivia le comenta que ha llegado el topógrafo que necesitan para otro caso porque necesita una autorización para examinar… El cerro del ciervo. La jueza incluso accede a ir con él porque por fin tienen una excusa para investigar la dichosa zona. Así que Sara y Sonia se presentan ni cortas ni perezosas en la reserva en plan like a boss y logran entrar.

Poderío rubio, sí señor.

Una vez dentro, guiada vía telefónica por El teniente buenorro, se pone a buscar el zulo y, en realidad, lo hace… Aunque los huesos no están dentro. Oh, qué raro. En serio, qué rápida y profesional es la mafia calendaria. OMG.

A todo esto, en el mesón, Pablo le cuenta al Teniente buenorro lo de El chato y se pone histérico. Carola le pide que se calme y le explica que ella le provocó para entretenerlo y que, aunque él intentó propasarse, ella le detuvo. También consigue que El teniente buenorro le prometa que no va a hacer nada. No obstante, El chato se acaba presentando en el mesón y llama a Carola “calientapollas” y “zorra”, por lo que Pablo se pone en plan Íñigo Montoya, El chato va a zurrarle, pero acaba siendo Raúl quien le pega a éste.

Por desgracia, debido a la paliza de nada, el pobre Teniente buenorro acaba enchironado y ahí lo encuentra Sara… A su completa disposición, jujuju… Pero Sara no es tan espabilada y se pone en plan intercambio psíquico: ¿qué estamos haciendo? ¿Cuándo hemos perdido el control? ¿Todo esto para qué?

Sara dice que sólo sabe que está traicionando cosas en las que creía, ha llevado a su hija a un pueblo donde las odian y por su culpa ha muerto una mujer, pero Raúl no creo que eso sea así y que debe seguir luchando. Sara cree que, en realidad, está huyendo para no afrontar el hecho de que David se ha ido. Y si no estaban suficientemente cerca, El teniente buenorro se inclina hacia adelante, se miran, parece que va a haber tema, ella quiere tema, pero… Va y la llaman al teléfono y adiós a la magia del momento.

Quien fuera jueza, ainss.

Para acabar, decir que, al final, Ratilio suelta al Teniente buenorro porque todo el mundo ha visto que ha actuado en defensa de su familia. Bien ^0^

Ahora voy con la parejita y es que, tras que Joezno salve a Leire de la turba de psicópatas que tiene por compañeros, se ponen a hablar y la chica le explica que ir a París siempre ha sido su sueño: ser ahí bailarina, vivir en una buhardilla, ver la torre Eiffel. Por eso, decide llevarla ahí… Que es la presa de agua. Un sitio súper bonito, por cierto, pedazo de vista.

Leire: ¡SOY EL REY DEL MUNDO!
Captura patrocinada por Titanic.

Al día siguiente, Leire está bailando en el desván del instituto como acostumbra, cuando la secuestran. Pero, por suerte, su caballero de brillante armadura… O su lobo de brillante pelaje, como prefiráis, se da cuenta, así que le pregunta a uno de Los malotes que se acojona, pero no dice nada. Una de sus mariachis debe de apiadarse de Leire porque le dice que está en el bosque. En serio, en este pueblo, ¿qué narices echan en el agua? Qué panda de psicópatas.

Joezno va al bosque donde corretea cual Bambi preocupado, mientras yo me pregunto: ¿y si huele la zapatilla de Leire y le sigue el rastro? Eh, no me miréis así, que el muchacho tiene los sentidos súper desarrollados. Al final, opta por el oído y logra localizarla, además de liberarla, claro está. Cuando lo hace, la ayuda a levantarse, la abraza y… Se besan. Walaa. Lo mejor es la cara de “¿qué hemos hecho?” de después, aunque la impresión les dura poco y vuelven a la carga ;P

Por fin se han besado estos dos ^^
Captura patrocinada por El guardaespaldas.

Una vez en su casa, llaman a Sara y cuando la jueza llega, se la encuentra recostada en Joezno, tan monos ellos. Sara se echa la culpa de todo y decide que se acabó, así que se van a marchar del pueblo YA. La parejita se mira súper apenada y yo digo: de ser Sara, no me largo, los meto a todos al calabozo que para algo sería jueza. Sep, soy muy vengativa, xD. Y cuando yo me estaba preguntando qué iba a pasar para que no se fueran, aparece el juez Cortázar para soltarnos una bomba: él estaba ahí la noche en la que mataron al capitán Costa. Whaaaaaaaaaaat? Eso no me lo esperaba para nada y va y se acaba ahí el episodio, argg.

Para continuar, voy con Indiana Tom y su madre. Hoy Indiana Tom no tiene clase de historia y les vigila el profe de mates (o El chunguito gafapasta… Chunguito tenía que ser) que les cuenta que Fray Bernardo de Espinosa era un inquisidor calendario que quemó a medio pueblo; cuando Tomás pregunta, El profe Chunguito le dice que si escribió algún libro estará en el archivo histórico.

En cuanto Leire y Joezno llegan a su casa, Indiana Tom les cuenta la buena nueva, sobre todo porque sólo pueden acceder historiadores, así que necesita la identificación de Fernando. Leire, entonces, se pone en plan: ¿no le ayudarás, eh? ¬¬U ¿Y a ti qué coño te importa? Joder, ni que le estuviera pidiendo que tomara un chupito de lejía. Joezno dice que no lo hará, así que Indiana Tom se ofende un poco. Ah, hombre, que se ha notado que lo ha dicho con la boca pequeña.

Decepción.
Yo creo que Tomás me mira así y tardo cero coma en darle el numerito.

De hecho, por la noche, mientras ve a su padre trabajar, Joezno llama a Indiana Tom para decirle que le ayudará, pero, eso sí, que dejen a Leire al margen. Eso es bien, que Leire es una cansina en este tema. Cuando cuelga, llega Olivia para comunicarle lo del tratamiento nuevo, pero a Tomás ya no sólo es que no le haga gracia, es que dice que no se va a someter a él porque no quiere volver a pasar por lo mismo.

Al día siguiente, Olivia le cuenta lo sucedido a Don tacto y le explica que Tomás prefiere fantasear con lobos y aceptar la realidad. Fernando tarda cero coma en sospechar lo que pasa, así que le dice que no se preocupe, que él habla con Joezno para que éste intente convencerle.

Por su parte, Joezno se cuela en el despacho de su padre para robarle la identificación de historiador, cuando Don tacto le pilla y le pregunta qué se trae entre manos con Tomás. También le dice que sabe que están buscando al hombre lobo y Joezno le cuenta el plan de que Indiana Tom acabe convertido en lobo, pero Fernando le acusa de utilizarle (porque es Joel quien quiere encontrar al lobo) y también le explica lo de la cura. Que, recuerdo, es experimental. Que aquí parece que es una poción mágica súper chachi piruli y, eh, que yo sepa Rumpel está en Storybrooke, no en Calenda.

Por eso, cuando después Indiana Tom le pregunta por el libro, Joezno le miente cual bellaco al decirle que no está el dichoso libro y, de hecho, añade que se está montando películas, que le ha seguido el juego, que no es un crío… Vamos, que me deprime a Indiana Tom hasta el punto de que acepta el dichoso tratamiento. Y a mí esto me da MUY mala espina, que conste.

Joezno le ha roto la patata a Tomás, ¿qué será lo próximo? ¿Comerse a la madre de Bambi?

Y, para acabar, hoy me dejo a dos de mis favoritos: Nacho y Vera. Resulta que él tiene el día libre, así que ha quedado con Vera donde Cristo perdió la zapatilla, lo que la irrita un poco, aunque tardan cero coma en darse un besito y acabar frungiendo en el coche. El problema es que se les rompe el único condón que tienen, así que deciden ir a la gasolinera a por más.

Una vez ahí, Nacho se agobia porque si le ven, todo el mundo va a decor que ha pillado, así que acaba yendo Vera con una gorra puesta. Lo malo, es que están atracando la tienda de la gasolinera y Vera lo ve todo, aunque logra volver al coche para avisar a Nacho. Éste, sin embargo, al saber que el gasolinero sólo está encerrado, se da el piro porque si llega a entrar, cómo cuenta que estaba con ella. Vera propone ir a Hinojosa, pero Nacho no está para líos, así que la chica que acaba marchando a su casa.

Cuando, por la tarde, vuelve al cuartel, se encuentra a Ratilio y Sonia investigando el atraco a la gasolinera, así que se le ponen de corbata, sobre todo cuando Ratilio dice que tienen que ver las imágenes de las cámaras de seguridad… Y encima se le nota. Ainss, pobrecito Nacho. Por suerte para Nacho, en la cámara no se ve bien la matrícula del coche y a Vera no se la reconoce por la gorra, aunque a Sonia la gorra le es familiar.

Desde que llegó a Calenda, este hombre se pasa la vida asustado… Y no por los lobos, xD.

De hecho, Sonia tarda cero coma en sumar dos más dos y así se lo dice a Nacho a solas para que lo arregle. Por eso, Nacho lleva a Vera al cuartel para ver fotos de sospechosos, pero la chica está un poco confundida… De hecho, le parecen todos y eso que son distintos. Nacho la trata con desdén, por lo que Vera le dice que también era fácil entrar y haberlo detenido, además de mandarle a la mierda. Dios, en lo que llevamos de serio, creo que Vera ha mandado a la mierda a Nacho más veces de las que le ha dado besos y dicho cosas bonitas… ¡Juntas!

Después, Nacho observa estupefacto que Vera se ha presentado con su madre para declarar. La chica le cuenta a Ratilio que entró a comprar condones (Nacho en pánico oootra vez) y también que no vio mucho al atracador, pero que cree que con un poco de paciencia, podrá reconocerle. De paso, comenta que su acompañante es un gilipollas (de esta manera todo sentida, de hecho Vera debería patentarla, jaja) y un cagao y un capullo y que se dio a la fuga.

Vera trolleando a Nacho muy disimuladamente.

Nacho tiene que enseñarle las fotografías de los sospechosos, así que están a solas en una sala, mientras él protesta y ella se defiende diciendo que, al menos, le ha salvado el culo y que, encima, la han castigado. Nacho se alegra de eso porque así no tiene que verla, ella lo hace por lo mismo… Y entonces Vera reconoce al atracador por un tatuaje y se emociona tanto que abraza a Nacho y se acaban besando. Ohh, qué monos son.

Eso ha sido todo por esta semana. Seguimos sin ver avances, pero bueno. Qué ganas de que sea martes, macho, y saber qué hacía ahí el juez Cortázar. Ainss.

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