Luna El misterio de Calenda

Crónica del capítulo 1×02 de ‘Luna: El misterio de Calenda’: “Sacrificio”


Andrea (del blog Epic Us) nos ofrece como cada semana su particular visión de los capítulos de “Luna: El misterio de Calenda“, con un tono de humor que te enganchará crónica tras crónica. No puedes dejar de leerla, haznos caso y no te arrepentirás.

Ya hemos tenido un nuevo episodio de Luna, el misterio de Calenda, titulado Sacrificio, que, por lo menos para mí, ha sido todavía mejor que el primero, aunque aún me sigue pareciendo que Pablo pasa demasiado desapercibido y teniendo a Alex Maruny eso es delito. Pero, bueno, sólo es el segundo episodio, así que no voy a poner reivindicativa todavía.

Esta vez las tramas han estado más diferenciadas, así que puedo seguir mi costumbre de ir por tramas para que quede más claro 😉

El episodio ha comenzado con el entierro de David (mezclado con un bonito torso de El teniente buenorro, todo sea dicho… Venga, vale, me concentro… Ah, y de Fernando en el guardalobos, ¿poniéndolo a punto quizás?), que se ha visto interrumpido por Arrabal gritando el milenaurismo va a llegar… Ay, no, que es un tal Gerardo que ha dicho, literalmente: esa abominación no puede estar en terreno sagrado.

También ha añadido el que están todos en peligro, mientras primero Fernando y luego todo el mundo le echaban de la iglesia. WTF? En esa iglesia pasan unas cosas más raras… Y, bueno doy por hecho de que “la abominación” es el cadáver de David por cómo lo han matado.

Algo bonito para empezar el análisis :3

Más tarde, vemos que Olivia y Tomás se han mudado a la Spiderjueza house, mientras El teniente buenorro enchirona al Arrabal calendario, que le dice que con su padre pasó lo mismo y que él sabe por qué al capitán lo mataron cómo lo mataron.

Después, El teniente buenorro nos hace un resumen de lo que pasó para ponernos en situación: David fue al bosque, le atacaron, él luchó y corrió hacia el río, pero en la orilla fue derribado donde le mordieron, arañaron y demás; al final, le decapitaron. Por todo eso, tienen nueva hipótesis: David fue víctima de una cacería humana. Nacho cree que el asesino es un psicópata y El teniente buenorro apunta que el modus operandi es, según la leyenda, el ritual asesino del hombre lobo. Sara pasa de eso y sigue creyendo que si descubren qué narices hacía David a esas horas en el bosque, encontrarán al asesino.

A todo esto, al cuartel ha llegado un agente nuevo que tiene un expediente de la leche y que es una chica muy mona que tiene el poder de que le cambie la coleta de un plano a otro. Va a ser la compañera de Nacho, que se pone en plan listillo y experimentado, aunque Sonia le hace unos cuantos zas! en toda la boca. Luego, la ponen al día de todo lo que ha sucedido y comentan que el que robó la caja, tiene que ser el asesino.

Los dos peinados que Sonia va intercalando mágicamente.

En esas, aparece Basilio que ha descubierto que David mintió: no fue al taller como dijo y Sara deduce que tuvo que hacer algo sobre su investigación y que por eso no le contó la verdad. Se van a ir a investigar, cuando Nacho recibe una llamada de Vera echándole en cara que le esté ignorando, así que le cuelga y se va con los demás.

De vuelta en el cuartel, Sonia hace unos cuantos cálculos matemáticos y descubre que el difunto capitán se alejó un radio de 25 kilómetros. Tras contemplar todas las posibilidades, Nacho apunta que al norte hay un hotel, así que El teniente buenorro los manda hacia allí, donde hablan con el de recepción que no les ayuda. Sin embargo, por una vez, Nacho tiene un golpe de inspiración y, al amenazar con hacer un registro, logra que colabore. Ainss, Nachete se me ha hecho mayor en un episodio… Por lo menos de momento.

A todo esto, en el cuartel, ha aparecido un juez nuevo (y se llama Cortázar, por lo que he desconfiado en cero coma) que se va a encargar del caso de David. En cuanto se quedan a solas con él, El teniente buenorro y Basilio le informan de que creen que David engañaba a Sara. Justo cuando los otros dos vuelven del hotel, ven como el juez se lo cuenta a la propia Sara, todo ello aderezado con comentarios desagradables de Ratilio, por cierto.

Yo no me fío de él.
De hecho, le falta un bigote para retorcérselo mientras se ríe en plan: muajaja.

Debido al tema de la supuesta amante, tanto el juez como Ratilio creen que lo asesinó el marido de la amante. Jo, chicos, podíais dedicaros a escribir telenovelas. Semejante teoría de Perogrullo no convence a Sara, aunque el juez no tarda en mandarla a casa sin hacerle ningún caso. Poco después, mientras siguen con su hipótesis mierdosa, el que abandona es El teniente buenorro porque cree que es una mierda.

Mientras tanto, Sara en su casa tiene un intercambio psíquico con Olivia, que cree que la teoría de la amante es absurda porque, ¿para qué hacerlas venir entonces?

Al día siguiente, en el mesón, El teniente buenorro está desayunando con su familia, mientras comenta que ha pasado una nochecita toledana, vamos. Por cierto, Carola deja caer que Pablo no ha estado yendo a clase y le dice que tenga cuidado, que con lo listo que es, no debería acabar sirviendo cafés como ella. Entonces Pablo directamente se marcha, pero… No sé, llamadme paranoica o lo que queráis, pero lo he visto incómodo, como si ocultara algo. Que sepáis, que Miki y yo tenemos la teoría de que el muchacho es gay.

Mmm, Pablo está siendo tan discreto, que sé que tiene que haber algo más.
¿Paranoica? ¿Yo? Pues no sé por qué lo decís.

Ah, bueno, además, en esas llega Nacho a tomar un café y Vera le sirve, todavía rebotada porque la ignore (curiosamente El teniente buenorro ignora a Carola en la misma escena). Al final, Nacho admite que ella le gusta, pero que no puede ser porque es menor y la hija de Raúl, aunque ella se queda sólo con la primera parte ;P

No me digáis que no son monos. ¡Me encantan! ^0^

El teniente buenorro, por su parte, va a visitar a Sara para informarle de que ha llegado el informe de la huella del ladrón de la caja. En un principio, Sara intenta resistirse a seguir investigando, pero Raúl la convence al explicarle que es una bota nueva y que sólo hay un sitio donde las venden, así que a lo mejor ahí recuerden al que las ha comprado; además, le indica que el juez Cortázar pasará del tema, así que Sara acaba accediendo.

En el cuartel, están interrogando de nuevo al de recepción, cuando pasan dos cosas: primero el juez pasa del perfil de la nueva (que parece sacada de Mentes criminales, oye) y después aparece Carola con los bocadillos y el de recepción la reconoce: es la que se veía con el capitán Costa. Ahora mismo, voy a parar y a hacer una danza de la victoria porque adiviné que Carola le era infiel a El teniente buenorro y hasta dudé de la paternidad de su hijo. Jujujuju… ¿Ahora os dais cuenta de que soy una persona horrible? xD.

Por otra parte, El teniente buenorro y Sara están siguiendo su pista y, por cierto, mientras Sonia lee el análisis del asesino (fuerte, diestro, sabe usar armas, conoce el lugar…) nos los enseñan, poniendo a El teniente buenorro de asesino. Pues yo no dudo de él, hombre. Tengo fe en Raúl ò_ó

En medio del paseo por los bosques, Raúl y Sara se encuentran con un tronco ahí caído, así que El teniente buenorro, muy machote él, coge un hacha que lleva en el asiento trasero y… Entonces Sara ve la caja robada y, mientras el Teniente va a despejar el camino, ella le echa un vistazo descubriendo unas fotos de David y Carola en plan parejita. Por eso, se acojona un poco y encañona a El teniente buenorro con una escopeta. Entre El barco y esta, Belén Rueda le va a coger gustillo a esto de ir en plan badass con armas, ¿eh?

¡La chunguita is back! OMG.

Cuando le echa en cara lo de la caja y las fotografías, El teniente buenorro alucina (por si no olía suficiente a trampa), pero Sara le suelta un hostión del copón y sale corriendo, siendo seguida por el Teniente que le jura que no le hará daño. El teniente buenorro se le acaba tirando encima, cuando aparece Nacho junto a los demás… ¿Y cómo han llegado ahí? ¿Les ha avisado Sara? ¿Lo han olido en el aire y sentido en la tierra?

Continúo con Tomás, que ha tenido trama él solo. Bueno, pues en el entierro de David, con todo el tumulto, ha acabado cerca de la pila bautismal y ha visto el dibujo de un sacrificio que se parece a una ilustración de sus libros.

Tomás: Uhh, esta cosa se parece a donde Galadriel y Frodo veían cosas… ¿Será esa?

Para que veáis que puedo poner algo más que tontás, he capturado los dibujos por si hay pistas. Hay que reconocerle al primero que nice es un rato.
Ya en clase, mientras Vera y Pablo comentan que Nacho no da señales de vida, Tomás les pide ayuda para encontrar un mapa del pueblo del siglo XIX. Los mellizos intentan que deje esas cosas, pero Tomás está empecinado en que las leyendas son verdad y que al padre de Leire le mató un lobo. Lo está diciendo cuando justo llega la susodicha que se larga, afectada. Jo, Tomás, qué puntería. Por cierto, mientras que Vera le echa la bronca, a Pablo se le ve preocupado por si acaba loco como su abuela.

Mientras va a la iglesia, Tomás se cruza con Joel, que descubre que éste está interesado en licántropos y decide seguirle. Una vez ahí, Tomás se cuela en la sacristía y, de repente, aparece Joel… Macho, este hombre se teletransporta o es descendiente del fraile de Águila roja. No sé, va a terminar matando a alguien de un infarto… Y yo vuelvo a concentrarme, vale. Joel le pregunta a Tomás qué hace y éste miente diciéndole que se va a confesar, pero Joel le dice que viene el cura y, claro, Tomás se acojona y dice la verdad. Al final, confiesa que el cura guarda mapas muy viejos y que le quiere quitar uno para encontrar el altar donde se hacían sacrificios.

Tomás se pone a pelearse con un armario con tal mala pata que lo tira, así que Joel se da el piro y el cura le pilla. Jo, Tomás, a este paso te voy a llamar Inspector Gadget, menudo historial en cuanto a accidentes. Olivia va a buscarle y se entera de que Tomás quería hablar con el cura (mentira cochina que ha improvisado el muchacho), lo que no se toma muy bien. El cura, encima, se pone en plan captación… Si ya me daba mal rollo, ahora lo hace todavía más. Por cierto, Olivia básicamente le dice que pasa.

En cuanto Tomás llega a casa, El infartador le hace una visita y casi lo mata del susto, aunque Indiana Tom se recupera enseguida para echarle en cara que le abandonara. De hecho, lo llama “rata traidora” expresión que me encanta y que iría detrás del “ramera intrigante” de la condesa viuda en Downton Abbey, xD. El infartador se lo toma un poco a choteo y se acaba yendo… Por la ventana, claro, que va a ser que eso de usar puertas en Calenda está mal visto. Ah, eso sí, antes le ha dejado el mapa.

Me encanta la sonrisilla de Joel cuando Tomás le dice lo de rata traidora y demás.

Al día siguiente, Indiana Tom prepara las cosas para una excursión, pero cuando se va a ir, Pablo le pilla por banda porque Olivia le ha pedido que le lleve a catequesis (pobrecito Tomás, suelta una mentirijilla de nada y falta poco para que le hagan monaguillo, xD). Sin embargo, Indiana Tom además de intrépido es listo y logra engañar a Pablo y dejarlo encerrado… Por muy guapo que sea Pablo, si quisiera llevarme a catequesis, yo también lo encerraba.

Ahora voy a seguir con La parejita, más que nada porque creo que así encaja todo mejor y tiene más sentido. La cuestión es que, tras el funeral, Leire y Joel hablan sobre lo del bosque y ella se acaba mosqueando un poco porque él no necesita a nadie. En esas que Joel le devuelve el pañuelo y tienen una mirada de esta románticas, interrumpida por el padre de éste que básicamente le dice que es peligroso para él, que se aleje, que no se enamore… Y encima le da una pasti. Voz grave, barba, da pastis… OMG, ¡El duque no estaba muerto, se fue a Calenda!

Joel: Papa, ¿estás seguro de que esto son lacasitos?

Tras la metedura de pata de Tomás, Leire huye al desván y le deja el pañuelo más famoso de la tele de señal a Joel, que se lo piensa mejor y se larga. En su huida, ve como llega Arrabal, que es el bedel del instituto, y comparten una mirada ruara, ruara.

En el desván (¿por qué en el desván de una escuela hay un caballo de carrusel?) Leire se pone a bailar, cuando Arrabal la encuentra ahí y le pide perdón, que sólo quería avisarles porque todos están en peligro. Leire se acojona (normal, todo hay que decirlo) y Arrabal la sigue, pero entonces aparece el trío de malotes del instituto y la salvan, mientras deciden vengarse de Arrabal.

Por la tarde, Vera va a ver a Leire, que está enfadada con el mundo y decide irse con Los malotes. Mala idea. Ainss, Leire, deberías volver a tu visillo y olvidarte de las motos de los malotes, que no traen nada bueno. De hecho, el gran plan de Los malotes es ir al instituto y asustar a Arrabal, que sigue trabajando (en el mío no le hubiera pasado, prácticamente nos echan a patadas en cuanto terminamos las clases de la EOI). Uhh, qué divertido.

Eso sí, con lo que no cuentan los caletres estos es que Arrabal se acojona muy mucho y decide defenderse usando una escopeta. Así que, claro, se lía parda: uno que los infla a disparos, los otros que salen corriendo y haciéndose caquita… Por suerte, El infartador vuelve a aparecer de la nada para salvarles, reduciendo a Arrabal.

¡Joezno al rescate!

Por el camino, tras el intercambio psíquico con Olivia, Sara va a buscar a Leire porque es tarde y pasa por el mesón donde Carola le da el pésame y tal. Al volver, se encuentra con su hija, a la que le echa la bronca por la preocupación y esas cosas, pero Leire se pone a la defensiva e insoportable. Básicamente le falta cruzarse de brazos e intentar no respirar para no ser idéntica a Pepe Sopalajo de Arriérez y Torrezno. Al final, se va a su habitación donde, momentáneamente, vuelve a ser Leire’l visillo al mirar por su ventana la casa de Joel.

Al día siguiente, en clase, traen a Joel para que recoja sus cosas porque lo han expulsado por lo sucedido la noche anterior. Al verlo, Leire tarda cero coma en cantar, así que el director los manda a su despacho. Al final, no llega la sangre al río porque el líder de Los malotes es el hijo del alcalde (siempre es el hijo del alcalde) y, además, le echan la culpa de todo a Leire, a la que le perdonan por sus circunstancias.

Leire, como es natural, se agarra un rebote del quince y se lo echa en cara a Los malotes, que encima siguen tan graciosillos y quitándole importancia, aunque Leire decide pasar de ellos… Cuando ve su pañuelo colgado de las escaleras que llevan al desván del caballito de tiovivo, señal de que Joel la está esperando, así que va a verle y pedirle perdón. Tienen una escena así, mona, que se ve interrumpida cuando Vera llama a Leire por el móvil histérica porque no sabe dónde está Tomás, pero, por suerte, Joel sí que lo sabe.

Venga, va, os pongo una capturilla de La parejita.

Y es que Indiana Tom, intrépido como pocos, va al bosque él solo con las muletas e incluso se pone a cruzar un tronco con ella. Este muchacho se nos mata un día en un accidente, ¿eh? Por cierto, ¿soy yo que ya estoy predispuesta o tonta o la música que tiene de fondo se parece a la de Los Goonies? Y, sí, a partir de ahora pienso llamar así a la pandilla joven 😉

El resto de Los Goonies va a buscarlo y primero encuentran la silla vacía, pero después en el río localizan la muleta, así que acuden raudos a por él, que… Como era de esperar, se ha espatarrado por el río. Tomás, macho, ten más cuidado que te nos desgracias y a mí me caes bien y no quiero que eso pase. La pobre Vera lleva un disgusto encima del copón, Pablo se pone a gritarle que los hombres lobo no existen y Tomás les acalla a todos sacando a relucir lo de su enfermedad y que quiere encontrar a los lobos para convertirse en uno de ellos porque, supuestamente, son inmortales.

Joel opina que lo mejor es ir a casa, pero Pablo dice que no, que van a encontrar el altar y yo encuentro la escena tan mona y tan intensa que mi ship interior se dispara. En serio, las miraditas de Pablo son muy amorosas… Bueno, vale, ya paro… Pablo se echa a Tomás a la espalda (y yo lo encuentro muy romántico, xD) y se ponen a buscar.

Qué miraditas :3

Cuando lo encuentran, descubren que está cubierto de sangre. Nice.

Al final, regresan hacia el pueblo y se topan con todo el lío que han montado los adultos. Leire, encima, encuentra el zapato de su madre y la pobre se lleva un buen susto, así que tiene un reencuentro todo mono con ella. A los mellizos, en cambio, las cosa no les va tan bien porque ven como detienen a su padrastro. Una vez más, la pobre Vera se lleva otro disgusto, mientras su hermano se abraza a Tomás. En tuiter me han dicho que lo sujeta, pero 1) me gusta más mi visión del abrazo y 2) lo he revisto al escribir esto y me sigue pareciendo que se abraza a él, xD.

Eso ha sido todo por esta semana. Jo, se me ha hecho cortísimo el episodio, algo que me pasa con muy pocas series. Y, arg, estoy deseando ver el siguiente, que pinta muy bien con la historia de Joel y, parece, más protagonismo para los mellizos. Yey.

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