Luna El misterio de Calenda

Crónica del capítulo 1×01 de ‘Luna: El misterio de Calenda’: “La leyenda”


A continuación puedes leer la crónica del primer capítulo de “Luna: El misterio de Calenda” redactada por Andrea (una de las creadoras del blog Epic Us, donde podéis encontrar también crónicas de otras series) que cada semana nos ofrecerá su peculiar visión del capítulo semanal, con un tono de humor que te enganchará crónica tras crónica.

El martes se emitió el primer episodio de Luna, el misterio de Calenda y me ha gustado tanto que, por si no terminaba de estar muy convencida, he decidido hacer crónicas semanales, aunque me coincida cuatro semanas con Con el culo al aire… Y seguramente, cuando ésta acabe, con los tres episodios de El barco que tienen pendientes los de Antena 3, ya veréis ;P

Bueno, que me enrollo, a ver, opinión general: me ha encantado de principio a fin, los actores, la fotografía, el ambiente, la música (oh, la música, qué pasada de banda sonora), los personajes… Todo. Y eso que ha sido un episodio de presentación, de situarnos en Calenda, de dejarnos claro qué papel ocupa cada cuál, qué relación tiene con cada cuál y cómo es de primeras; además de, claro está, ofrecernos ciertas incógnitas que para algo es una serie de misterio.

La serie comienza con Sara y Leire llegando a Calenda una noche de luna llena, algo que puede parecer pacífico y normal… Hasta que les cae algo sobre el coche y les pega un susto de muerte. Al salir, descubren que no hay ni rastro de la cosa que les ha caído (¿sería El gnomo? ¿Spiderman?), pero Leire ve entre la maleza un ojo… Curioso. No soy Bella de Crepúsculo, ¿vale? Eso de describir ojos al milímetro no es lo mío, xD.

Leire: Yo he visto algo ahí, ¿qué será…? ¿Un ewok? ¿Un gamusino?

Leire: Ahhh, ¡horror! ¡Es Edward Cullen con sus ojos topacio…! ¿O eran oro? ¿O eran de la miel tostada con azúcar moreno?

Tras el incidente, llegan al pueblo y el coche se pone el huelga (seguramente exigiendo que le cambien la luna). Sara intenta contactar con su marido, que está en plan Arguiñano en su casa y, antes de que logre hacerlo, conoce al cura del pueblo. Y yo sospecho del cura, sí a los cinco minutos, pero… Es un cura en una serie de misterio, eso para mí es sospechoso de primera categoría.

Por suerte, nuestras intrépidas (y gafes) protas consiguen que les lleven a casa Olivia (la secretaria judicial, que trabajará a las órdenes de Sara) y su hijo Tomás, que va en muletas porque está enfermo y que a mí me ha recordado a Tim Cratchit… Dios, qué mal me hizo la filología inglesa, todo sea dicho. Bueno, también consiguen llegar a casa y encontrarse con su marido y padre, aunque Leire pasa tres pueblos de él. Ah, por cierto, al enterarse del accidente, Tomás ha ido a contarles algo, pero su madre no se lo ha permitido y, tras despedirse de la Jueza family, le ha echado la cantada.

En la jueza house, David está intentando ponerse en plan intercambio psíquico con Leire que sufre el típico síndrome de niño de serie yanki con padre dedicado a su profesión y, aunque le hace chantaje emocional, Leire no cede. Con quien tiene más suerte es con su mujer, con la que sí que logra ponerse en plan intercambio psíquico (y de otro tipo :P); a todo esto, David le ha regalado un Blackberry a su hija, pero como Sara le hace ver que haciéndole regalos no va a ningún sitio, se la quita.

David: A ver si adivinas quién soy…
Sara: Pues Mario Casas, cielo. Anda que… Me lo pones de difícil.

Y, mientras nos muestran las imágenes de la familia feliz, vemos al cura sospechoso rezando y sudando como un cosaco… Hasta que llaman a la puerta, pone una cara rara, fundido a negro y… No volvimos a saber nada del cura. Um, interesante.

A eso de las dos de la mañana, David decide sacar a pasear al perro (ya, ya, que yo me lo creo) y se debe ir a pasearlo al programa Pekín Express porque, al día siguiente, sigue sin volver. Mientras Sara se percata de ello (y de que se ha dejado el móvil), Leire ve al vecino misterioso devolverle el pañuelo que perdió, aunque no llega a hablar con él.

Olivia, por su parte, aprovecha que va a buscar a Sara para pasar por casa del vecino, Fernando, y tirarle la caña en forma de pastel de limón. Bueno, las dos van al juzgado y Olivia pone al día a la jefa que decide ir a buscar a su marido y al resto de la policía judicial: Nacho, el novato torpón al que vacilan, y Basilio, el jeta. El encuentro no es precisamente idílico, algo que no cambia cuando Sara se pone en plan pa’ chulo, chulo mi pirulo y exige ver a su superior.


Sara: Pero… ¿Pero qué carajo hace este aquí? ¡Y jugando al póquer!

Nacho: Ay, Lucía, yo… Esto… Espera, que nos estamos equivocando de serie.
Perdón por ser TAN típica, pero no he podido evitarlo, xD.

El teniente Raúl Pando (ay, omá) está durmiendo en el cuartel, un poco resacoso y malhumorado porque tiene problemas con la parienta, algo que a Sara se la trae al pairo y le ordena que nunca mais. Raúl, además, es el hermano de Olivia.

A todo esto, Leire’l visillo ha estado espiando el vecindario y, en su casa, ha descubierto un rastro de sangre que le ha llevado al dormitorio de sus padres donde, debajo de la cama, está escondido el perro lleno de sangre. La muchacha llama a su madre, que acude rauda junto a Raúl que ejerce de Robert Redford, pero con perros. Es Raúl quien nos informa que la sangre no es del perro y que está asustado.

Mientras, en el instituto, descubrimos que Fernando es profesor y que llora a escondidas en la sala de profesores (WTF?). En su clase, conocemos a Vera y su hermano Pablo… Y aquí voy a hacer un alto, a ver, pensemos un momento: tenemos a la difunta Lucía de Los serrano, al difunto Jorge Vega de Acusados, a la difunta Chelo de Amar en tiempos revueltos, al difunto polizón de El barco… ¿Pero esto qué es? De hecho, se me ocurre una comparación muy acertada, pero me callaré para no spoilear a nadie ;P

Ainss, Chelo, lo que te echo de menos en Amar en tiempos revueltos.

Bueno, va, que me enrollo, Leire’l visillo llega tarde al instituto y, como la lleva Nacho, Vera se cree que es la guarra de su novia, pero en cuanto hablan, descubre la verdad, así que se hacen amigas… Mientras Leire’l visillo mira “disimuladamente” al vecino misterioso; también lo hace en el pasillo y es tan descarada que él se da cuenta, así que entablaban conversación y Leire’l visillo se acaba dando cuenta de está herido en un costado.

Regresando a la desaparición del Capitán, Basilio es de la opinión que su jefe se ha ido de copas, mientras que Sara cree que pasa algo chungo, así que le pregunta a Raúl en qué trabajan, pero éste le dice que en nada importante. Más tarde, Raúl va al mesón, donde está Nacho y le acojona un poquito porque, claro, como que no se fía de que haya buscado bien; en cuanto Nacho se larga, la camarera/esposa de Raúl le pide que vuelva a casa y le comunica que está embarazada. En mi casa ya estábamos haciendo porras si es de él, una falsa alarma… Somos como que muy desconfiados, xD.

Se me enamora el alma, se me enamoraaaa…

Por su parte, Sara está en su casa y se da cuenta de que hay un rastro en el suelo, así que mueve un mueble y descubre una puerta, que lleva a… ¡Unos pasadizos! Si es que una serie sin pasadizos no es nada. Eso sí, Sara tiene poco estilo y primero usa el móvil para alumbrarse y luego una linterna. Jo, ni siquiera un farol a lo Camilo’ style. Tsk. Bueno, vale, para ser sincera más que unos pasadizos es una especie de bodega… Oh, ¿será la batcueva?

Está ahí cuando Leire’l visillo vuelve a casa en compañía de Tomás, que al ver los pasadizos se emociona. Ay, que tenemos a un fan de El internado. Tomás les pregunta si en la casa hay un desván y como la respuesta es afirmativa, va corriendo. Lo que os digo, es fan de El internado, seguro que va a buscar ojos en formol, nombres de huérfanos, pelis antiguas y esas cosas… Uy, pues no, lo que busca son cadenas porque, según su abuela, eso es un guarda lobos, que es donde se encerraban los hombres lobo para no herir a nadie. Leire’l visillo se chotea un poco, pero Tomás dice que en Calenda todo el mundo saben que existen y, de hecho, encuentra las cadenas.

Tomás: Además, ¿tú qué prefieres: que esas cadenas sean para atar lobos o… para otras cosas?

Leire: Pero, niño, ¿tú me quieres enviar al psiquiatra o qué?

Como Leire’l visillo sigue un poco escéptica, Tomás le dice que le acompañe, que tiene un libro con ilustraciones… Alguien debería fundar un club del libro con Henry de Once upon a time. Just saying. Total, que el pobre Tomás se acaba escacharrando por las escaleras, mientras Sara está mirando la caja que ha encontrado en el guarda lobos, donde descubre que su marido estaba investigando algo y así se lo comunica a Raúl.

En el hospital, Olivia le explica a Sara que su hijo tiene una enfermedad muy rara, que fue la que mató a su pareja hace años. ¿Pero qué les pasa a los de Globo con los Tomás? El de El internado también tenía una enfermedad rara-chunga. Ah, por cierto, el pobre Tomás ha empeorado y tiene que usar silla de ruedas.

A todo esto, Leire’l visillo y Vera están en plan Tell me more, hablando de que a la segunda le encanta Nacho, mientras la primera está… Sí, mirando a través de la ventana.

Ya por la noche Sara vuelve a casa y ve a su hija bailar (es bailarina). Le sigue ocultando que David está desaparecido, por lo que la muchacha se mosquea un poco porque, claro, han ido ahí para ser una familia y, supuestamente, su padre está por ahí trabajando sin estar con ellas. Cada una se va a su habitación antes de cenar y alguien las encierra, pero no problema que SpiderSara se tira por la ventana, vuelve a entrar en su casa y logra abrir la puerta de su hija.

Tras SpiderFer y SpiderBobby, llega… ¡SpiderSara!

Entonces, oyen un ruido, así que agarra una azada para defenderse… Y resulta que es el vecino, que se lleva también un susto del copón. Justo en ese momento también, ven alejarse un coche a toda velocidad y Sara se da cuenta que le han robado la caja con el material que había recopilado David. Uhh, ¿quién habrá sido? ¿Y qué habrá sido del cura que sigue sin aparecer, eh?

Por la mañana, Vera está súper contenta porque Raúl ha vuelto a casa (Raúl es su padrastro y la camarera su madre), aunque Pablo no es tan positivo, pero sí más acertado en sus suposiciones. Además, Pablo le ha conseguido las llaves del coche de la madre y es que Vera tiene un plan para seducir a Nacho.

Yo si estuviera casado con esto, lo tendría como Rachel McAdams a Robert Downey Jr. en Sherlock Holmes.

En el cuartel, Sara se pone en plan chunguita (reminiscencias de El barco, supongo) y les acusa de ladrones y, también, de la desaparición de su marido. Hala, ahí a las bravas, haciendo amistades a tu paso, ¿eh, Sara? De hecho, justo después va a hablar con el médico del pueblo para preguntarle si David le pidió unos expedientes médicos, pero el hombre le dice que lo único que le dio al Capitán fueron unos antihistamínicos. Ante la negativa, Sara se nos viene un poco abajo y Olivia le dice que se tranquilice y que si sigue poniendo a todo el mundo en contra no va a conseguir nada.

También le pregunta si es alérgico a algo y Sara deduce que ha ido a visitar alguna zona con tomillo, ya que es alérgico a él. Con esa información, Raúl organiza una nueva búsqueda por las zonas donde hay tomillo. Además, aprovecha para trollear un poco a Nacho, que, bueno, el muchacho es un poco torpe y metepatas y decide dejarlo en el cuartel.

Al final, acaban encontrando algo, así que Nacho lleva a Sara a la zona en cuestión, donde hay un charco de sangre importante. La teoría de Raúl es que el capitán fue al bosque y le atacaron los lobos, pero Sara no se lo cree por la experiencia laboral de su marido. Están en plena discusión, cuando Basilio informa de que hay un rastro de sangre que lleva al río.

Basilio: Jefe, creo que volvemos a tener problemas con Shere Kan.
Raúl: En todo caso sería Akela y a quien deberíamos llamar para tenerlo controlado es a Jacobo Negro.

Siguen sin encontrar nada, cuando Leire’l visillo llama a su madre para preguntar por su padre y se queja de su móvil porque, recordemos, su padre le había quitado la Blackberry. Sara, entonces, sospecha que David se equivocó de teléfonos y así se lo comunica a Raúl, que cree que podrán encontrarlo si lo lleva encima. Lo encuentran en un pozo y Raúl, todo valiente (y guapetón) él baja y encuentra… ¡La entrada a los pasadizos! Hostia, no, que me he equivocado de serie, perdón. Lo que encuentra es el cadáver del capitán Costa en un estado bastante chungo, a juzgar por las caras de los presentes.

A todo esto, por la tarde (antes de que encontraran nada y tal), Pablo se cuela en el cuartel y, en cuanto se cerciora de que Nacho está solo, avisa a su hermana que llama a la guardia civil para pedir ayuda… Pero la pobre Vera tiene muy mala suerte y justo cuando Nacho se va a marchar, aparece Basilio. Y es él quien va a socorrer a Vera que se lleva el chasco padre, claro está; además de una bronca y un castigo por parte de su madre justo cuando Nacho se va con Sara al bosque.

El castigo consiste en trabajar en el mesón y tiene la putada añadida de que, como en la escena del crimen Nacho se ha puesto malo, ha ido a tomarse una manzanilla… Y a destruir el mesón dada su perfecta coordinación. Vera se intenta escaquear, pero no puede, así que tiene que ir a limpiar el desperfecto… Y acaba intimando con Nacho, que la ayuda a limpiar. Nacho va a tirar un botellín y Vera le dice que “no se corte”, pero el muchacho entiende otra cosa, así que la besa y… Bueno, acaban frungiendo en el coche.

Intimando.

Mientras en el mesón Pablo está poniendo a punto la silla de ruedas de Tomás, que se esfuerza por hacer la gracia y tal, aunque se ve que está jodido. Por cierto, me ha gustado esta escena mucho porque se ve con esos amigos ^^ Eso sí, el que tiene pinta de acabar peor que nadie y al que más cariño le cojo en un episodio. Qué puntería tengo, contra.

Bueno, volviendo a la parejita, después del frungimiento están peleando la pava en la calle, cuando Raúl pasa por ahí con el coche y la manda a casa. Entonces ve a Nacho y le dice que suba (porque han localizado al capitán), pero éste está más interesado en saber si Vera es su hija o no, que lo es. Ainss, Nachete, que estás bien jodedete… Y vaya chiste malo, sep.

Mientras tanto, Leire’l visillo da un paso más en su acoso y se cuela en la casa de los vecinos. Como Joel la acaba pillando, la muchacha empieza a hacerle preguntas, ya que empieza a sospechar que pasa algo raro con él. En ese momento, escuchan que llega Fernando, así que Joel le pide que se marche y Leire’l visillo se larga por la ventana. Menuda afición le están pillando madre e hija a las ventanas, ¿eh?

Joel: Una cosa es que me sigas en tuiter y otra que lo hagas en la vida real, eso acojona.

Una vez fuera, se queda espiando y ve como Fernando le da una bofetada a su hijo. Más tarde, ya en su casa (y tras haber hablado con su madre), ve como Joel se larga al bosque y decide seguirle. A este paso, Joel le va a poner una orden de alejamiento, en serio, que es el primer episodio y le ha espiado, allanado su casa, seguido… Le falta cantarle Every breath you take, xD.

En el bosque, Leire’l visillo le dice que sabe lo que le pasa y que si se lo cuentan a su madre, ella le ayudará, pero Joel le pide que no lo haga y que se mantenga al margen porque no sabe nada. Justo en ese momento escuchan aullidos, así que salen corriendo, pero no les funciona muy bien, así que Joel manda a Leire’l visillo para casa y se queda él a “entretenerlos”, lo que significa que ejerce de Robert Redford, pero con lobos… Qué mano tiene la gente de Calenda (¿calendeses? ¿calendarios? xD) con los animales, ¿no?

Al final, con una música muy bien escogida, vemos a Vera bailar en el mesón bajo la atenta mirada de su hermano que se alegra por ella, también a Joel y Leire’l visillo llegar a sus respectivas casas… Y cuando le dan la noticia a ésta última de la muerte de su padre.

Al día siguiente, Tomás y Pablo van a visitar a la abuela del primero al psiquiátrico y le cuentan lo del capitán Costa. La mujer les pregunta si le han cortado la cabeza y arrancado el corazón, cosa que, según Tomás, ha pasado; lo más inquietante de todo es que, cuando le pregunta que cómo lo sabe, ella responde: porque han sido ellos, han vuelto. Uhh, que mal rollo me ha dado la señora…

Bueno, eso es todo por ahora. Por mi parte añadir que me ha gustado y, aunque creo que el primer episodio de El internado enganchaba más de primeras (las series son del mismo equipo), creo que han sentado las bases de una historia que puede ser muy buena. De momento, me han sorprendido con el hecho de que encontraran a David tan rápido (me había esperado que tardaran un par de episodios) y con que jueguen al despiste con el tema licántropos (vale, Joel huele a hombre lobo desde el minuto uno, pero por eso precisamente desconfío, xD).

Y a todo esto, ¿qué coño ha pasado con el cura? Seré una pesada, pero lo poco que ha aparecido y la escena de Sara entrando en la iglesia tienen que significar algo.

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