Luna El misterio de Calenda

Belén Rueda: “Los actores estamos deseando leer el siguiente guión para saber qué ha pasado” (Entrevista exclusiva)


Después de sus éxitos en el cine, Belén Rueda ha regresado esta semana a la televisión con “Luna: el misterio de Calenda”. El pasado otoño ya pudimos verla en algunos episodios de “El Barco”, pero esta vez interpreta a la protagonista, Sara, una jueza que tendrá que investigar los extraños sucesos que ocurren en el pueblo de Calenda.

¿Cómo fue tu fichaje para esta serie?

Tiene una historia. Globomedia tenía preparada una serie que se llamaba “Soldados” que no se pudo hacer por temas de presupuesto, y me dijeron que estaban preparando otra serie. Pasaron unos meses y leí el primer capítulo, que me pareció realmente bueno. La biblia de los personajes es apasionante. Yo no pido proyectos que sean de género, simplemente me llegan así. Realmente el primer y el segundo capítulo son increíbles, te quedas enganchado, sobre todo en este momento en el que parece que es que en televisión y en la ficción está todo inventado.

¿En ese momento estabas disponible?

En ese momento no, pero como era un proyecto a largo plazo te organizas. No era algo inmediato,  que suele ser el problema.

Lo malo de embarcarte en una serie de televisión quizás es que te condena a permanecer en el mismo personaje mucho tiempo. Los actores que triunfáis en teatro o en cine, ¿veis ese lado negativo?

¡Vaya condena! Sarna con gusto no pica (risas). Hay una cosa que ha evolucionado en este país de forma muy positiva: tiene tanta calidad el cine como la televisión y como el teatro. Y se admite, porque en otros países sigue pareciendo que alguno de ellos es un género menor. Casi todo lo que sé de interpretación lo he aprendido en televisión. Ahora conviven mejor porque las series tienen que parar en un determinado momento, y eso te permite por ejemplo hacer una película. Se ha establecido que las temporadas tienen 13 capítulos. Antes una serie se grababa siempre, se hacían temporadas de 30 capítulos y no había tiempo ni para que los guionistas hiciesen las tramas de la siguiente temporada.

¿Has compaginado la serie con otro proyecto?

Con “El cuerpo”, una película que rodaba en Barcelona y que acabó la semana pasada. Ahora voy a intentar centrarme porque la grabación en exteriores de la serie requiere muchas horas de trabajo.

¿Con cuánta antelación sabéis qué va a pasar después en “Luna”?

Con nada. Es más, te puedo decir que ya desde guión es una serie muy interesante porque incluso los mismos actores y el equipo estamos deseando que nos llegue el siguiente guión para saber qué ha pasado. Hay capítulos que realmente terminan de una forma muy inquietante e intrigante.

¿Te dan miedo las audiencias?

Miedo no, pero un poco de presión sí. Hacía tiempo que no sentía esto, es una manera especial de vivir. Al día siguiente ves lo que ha pasado, contra quién competías, lo que venía después, si había fútbol… Yo me acuerdo de cuando el fútbol era sólo los domingos, ¡que ahora hay todos los días! (risas).

¿Te ha tocado rodar con lobos?

No, pero me gustaría. Me encantan los lobos.

¿Tu personaje es más de acción contenida, de hablar con la mirada?

Sí, lo que pasa que cuando estás trabajando en determinados medios es un poco especial. En cine tienes la cámara muy cerca y tienes que hablar sin la palabra. Sin embargo, en televisión es un término medio entre el cine y el teatro.

¿Hay algún personaje de miedo que te obsesionase de pequeña?

Hay películas que son míticas que no he podido ver todavía, como “El exorcista”. Y “El resplandor” no la he visto hace mucho, pero como estaba haciendo “El Orfanato” y películas de género me dije que tenía que verla, aunque fuese a las diez de la mañana con la ventana abierta.

Hay una película que no sé si existe o está en mi imaginación, que vi en un cine de barrio pero que nadie recuerda. Era de unos bichos muy raros que tenían el cuerpo de serpiente y un caparazón de tortuga, que cuando mordían a la gente les dejaban sin huesos. Cuando partían el caparazón salían como fideos que eran los huesos de las personas (risas). Me dejó marcada.

¿Le gustan las leyendas?

Me encantan. Me parece que contadas de una determinada manera, sin producir ni obsesión ni miedo al que se la estás contando, son una especie de tradición. Pasan de abuelos a nietos y hacen que de alguna manera las generaciones se comuniquen.

¿Conoces alguna que te guste especialmente?

Donde yo vivía en Alicante hay muchos almendros y su flor es blanca. Hay una leyenda del tiempo de los moros y los cristianos. La hija de rey moro se enamora de un cristiano y su padre le dice “Sólo dejaré que te cases con él si Alicante amanece blanco”, porque nunca nieva en Alicante. Entonces al día siguiente Alicante amanece blanco porque había viento y todo estaba lleno de los pétalos de los almendros. El rey moro no lo pudo soportar y se suicidó. Hay un castillo en Alicante que si lo ves desde la playa tiene el perfil de un moro.

¿Has cambiado mucho desde “Los Serrano”?

Evolucionas. Cambias algunas cosas de ti misma pero no por el trabajo, por la vida en sí. Hay algunas cosas que sí cambian. En “Los Serrano” por ejemplo cuando había una rueda de prensa estaba atacada, y ahora ya estoy un poco más tranquila. Lo que pasa es que cuando hay otros que están más nerviosos tienes que ponerte fuerte.

Te has convertido en una estrella, ¿tú te ves así?

No, no me siento así. La palabra ‘estrella’ viene de una época en la que determinadas profesiones como la de actor o cantante eran inasequibles porque no había la comunicación que hay ahora. Desde hace unos años somos mucho más cercanos y de andar por casa, no somos inalcanzables.

Pero a parte del propio guión los actores son importantes, tú eres un valor seguro…

¡Eso ponlo ahí! (risas) No, no es así. He tenido mucha suerte con los proyectos que he elegido, también porque me gustan los personajes complejos psicológicamente pero a la vez cercanos al público. Para mi forma de ver la interpretación, me parece más importante humanizar los personajes que hacer algo estrambótico, a no ser que el personaje lo requiera; que la gente se identifique con ellos. La televisión es muy buena para eso porque entras semanalmente en casa.

Por Paula Fernández para Luna Mi Zona TV. Si la compartes cita a esta web como fuente.