Luna El misterio de Calenda

Análisis del 2×05 de Luna: Regresos, sucesión de muertes y una verdad oculta


Joel ha sobrevivido a la cuchillada de su enemigo pero ello ha supuesto que sus amigos descubran lo que en realidad es, la bestia que tanto se ha empeñado en ocultar. Aunque sorprende a todos, Joel no lamenta el hecho ya que confía en todos ellos. Lo que no se imagina es que el secreto a la luz complicará sus vidas de un modo devastador.

     

Por otro lado, Sara y Raúl prosiguen con la investigación. Campos ardiendo, palomas inertes. Cada vez se complica todo más y nada parece tener sentido. Cuando la oscuridad cubre todas sus conjeturas, alguien abre una esperanza: Es una persona oculta que quiere quedar con Sara. Tiene que contarle la verdad, explicarle todo. Decirle lo que Calenda parece ocultar. Descúbrelo en el 2×05: “El confidente”

Un hombre-lobo entre nosotros

Joel despierta frente a sus amigos. Nadie da crédito a lo que está viendo excepto Leire, no tan asombrada. Aunque el hecho frustra a todos, Ricky se muestra comprensible con la identidad de su amigo. Silvia es la que no asimila completamente la situación, hecho que tendrá consecuencias en el futuro. Ricky le agradece haberle salvado la vida tanto a él como a su hermana, sea lo que sea, “siempre será un puto héroe”. Nuevamente, como en el caso de Salva, el grupo hace un pacto de silencio para guardar el secreto conocedores de lo que ello supone. A raíz de esto, Ricky empezará a tratar con mas cercanía a su amigo y a ponerle a prueba, comprobando sus habilidades.

“Entonces es verdad que existen. Lo que cuentan los locos del pueblo, los viejos, las leyendas sobre Calenda. ¿Todo eso es verdad?” 

Fieles amigos

Leire tiene miedo respecto a la noticia que le han dado al grupo. Teme que alguno se vaya de la lengua, pero Joel la tranquiliza y le asegura que todo irá bien. Tras la escapada fruto de la bomba del instituto, todo se complica cuando descubren que hay cámaras en los pasillos, las cuales han grabado a su vez a Joel sobreviviendo a una puñalada mortal. Ricky y Joel fingen una pelea para despistar a la policía y al director y Pablo se apresura a robar el DVD de la cámara. El problema es que la cámara ha seguido grabando ese día y el vídeo muestra al hijo de Raúl robando la cinta.

“Esta es la primera vez desde que llegué a este pueblo que no estoy solo. Ahora tengo amigos, gente en quién confiar. Y me gusta. Esta es la vida que quiero, una vida normal, para ti y para mi. Tendré que arriesgarme”

Raúl interviene intentando ayudar a su hijo pero cuando Diego hace su aparición, este le obliga a que se abstenga ya que aún tiene en su mano la forma de incriminarle injustamente sobre la explosión de su casa. Pablo, velando por la seguridad de Joel, no revela sus intenciones a la hora de robar tal disco. Sin embargo, Silvia sigue preocupada y termina robando el DVD para llevarselo a su padre, el único en el que cree confiar. Antes de que le cuente todo, un hombre va a hablar con el alcalde y Silvia se queda sin palabras al descubrir que se trata de aquel que apuñaló a Joel.

La policía no tarda en llevarse a Pablo y ante la ausencia de Raúl, Diego interviene y logra sacarle del problema sin necesidad de hablar. Pablo le agradece a su padre que le haya salvado y ambos se funden en un cálido abrazo. El Teniente llegará en ese preciso momento y verá como todo lo que quiere, lo está perdiendo. Esta situación no durará mucho ya que Raúl le plantará cara a Diego, harto de sufrir el maltrato psicológico. Precisamente Diego, muestra en este episodio que posee una daga característica de los cazadores de licántropos.

Paralelamente, Joel decide abandonar Calenda ante lo que ha supuesto para sus amigos vivir con su secreto. Ha quedado con Leire y ambos se fugarán, pero al final, cuando ella se despide de su madre y llega al desván, se encuentra con una nota de despedida: Se ha ido. Sin ella.

“No quiero volver a separarme de ti. Volví para estar contigo”

Dejando el lugar en moto, es sorprendido por otros pilotos, que le detienen: Son sus amigos. No van a dejar que abandone Calenda. Silvia lamenta lo ocurrido y le pide disculpas a Joel: No le tiene miedo.

“Yo no se si eres un monstruo pero te la has jugado por nosotros y solo sé que hay monstruos peores que tú. Te voy a guardar el secreto, lo juro”

Plan maestro

Una amenaza de bomba lleva a todo el cuartel a plantarse en el instituto de Calenda. Sospechan que es todo una broma de mal gusto pero cuando Murillo halla una mochila con detonantes, todo da un cambio brusco. Joel y Leire, que están en ese momento en el colegio, corren a solas huyendo  de allí pero llegan a un sitio sin salida y Joel se ve obligado a arrancar una puerta de hierro de cuajo para salir de allí.

Raúl, que ha oído ruidos después del desalojo, entra veloz en busca de alguna persona que no se haya percatado de lo sucedido, pero cuando llega a las escaleras, el tiempo de la bomba llega a cero. Como esperaban, no explota. Era todo una tapadera pero no se imaginan que no ha sido una mera broma. La bomba esconce mucho más con el caso de lo que creen. Sara confirma esto cuando recibe una llamada con voz distorsionada: “Vigila a los pájaros”. Era un señuelo y les han tendido una trampa.

El individuo vuelve a llamar a Sara y le pide que siga sus instrucciones para ayudarla a “saber la verdad”. La jueza le cuelga antes de que localicen la llamada pero este repite la operación y queda con Sara, a solas, en el parking del centro comercial de Hinojosa. Este termina huyendo sin revelarle nada a la madre de Leire pues Raúl acude al lugar a sus espaldas. Aunque discutirán por estropearlo todo, ambos se reconciliarán.

“Me da igual el caso, los pájaros, todo. Me da igual si no averiguamos nada. Nunca, repito nunca, voy a dejar que te pase algo. Aunque para ellos tenga que joder un operativo detrás de otro. Ahora si quieres, me odias”

Beso furtivo

El dinero que Vera había robado y perdido en el coche de Castro, lleva a Medina a sospechar que él es el topo, el traidor. Divagando, ambos caen en que quizá sea el Teniente y que esté siendo chantajeado. Tras la huida del individuo que está llamando a Sara, los compañeros deciden averiguar por sus propias vías que pretende, pero son interrumpidos por Vera. Nacho, para comprobar esto, intenta sacarle información pero el Teniente comprende mal las palabras de su compañero y llega a la conclusión de que quiere que sea su compañero de piso.

“-¿Qué? +¿Qué? -¿Qué, qué? +¿Qué?”

Vera le cuenta a Medina el verdadero origen del dinero por lo que Nacho y él se dan cuenta de que no puede haber topo alguno y menos su superior. Guiados por la rabia y el amor, ambos se dejan llevar a pesar de todo y se funden en una sucesión de besos. No obstante, el micrófono que Nacho llevaba encima para intentar descubrir a Raúl revela a Medina la relación secreta.

“Yo te quiero, te necesito. Estoy enamorado de ti, hasta los huesos”

Cuestión de palomas

Los policías han recogido las aves que han caído del cielo. Ni aromas extraños ni toxinas en el aire. Ernesto no ha podido evitar acercarse al cuartel, donde se ha hecho con una de las palomas. Basilio guarda el resto de cadáveres en la sala de pruebas bajo llave. Gracias al problema del instituto, con el cuartel vacío, alguien ha logrado robar los pájaros antes de que los analizasen. Sabía dónde estaban y esto lleva a pensar que hay un topo entre ellos. Raúl confía en Basilio, Castro, Sonia y Sara. La última les asegura que quién fuese debía de saber que suponen las palomas. Son la clave.

Alguien atacará a Ernesto antes de que diseccione el animal para evitar que haga algún hallazgo que complique las cosas. Tras dejarle inconsciente,   Marcela y él acuden al cuartel ya que ella ha contado a varias de sus amigas el secuestro de Ernesto hacia la paloma muerta. Curiosamente, las tres señoras con las que ha hablado limpian en el cuartel y en el instituto, por lo que una de ellas pudo hacerlo. A la amiga que le tocaba la sustituyó Ramiro Flores, persona quién también hace el turno de noche en el colegio. Han dado con un hilo por dónde tirar.

Sonia y Nacho acuden a la casa del tal Ramiro pero allí no lo encuentran. En realidad, Ramiro no está tan lejos. Ha quedado con su jefe, el alcalde (como no), quién lamenta que la policía haya dado con él. Al no poder dejar ningún cabo suelto, el padre de Manuel y Silvia le pega un tiro en la cabeza, deshaciéndose de Ramiro.

“¿Sabes que ocurriría si descubren la verdad? Que por tu culpa darían con la reserva y sabrían lo que tenemos allí”

En su casa, la pareja empieza a oir ruidos en su garaje y guiados por el sonido, rompen el candado y levantan la puerta: Las palomas alzan el vuelo y desaparecen ágiles. Están vivas.

Lecho de muerte

Ese día, alguien regresa a Calenda. Es Olivia, quién ha vuelto para informar a su hermano de que su madre está a punto de morir. Elvira, con quién Raúl no mantenía contacto, va a fallecer pronto. Por eso, sus hijos acuden a verla y en su último aliento, ella le da acceso a Raúl una foto reveladora que cambiará el curso de los acontecimientos, la cual, según ella:

“Busca ese lugar. Ahí empezó todo. Lo que pasó, lo que le pasó a tu padre y lo que está pasando. Ellos lo saben. Eres un hombre bueno y valiente, tienes que acabar con todo esto”

Los síntomas de Tomás

Al quedar con Joel y descubriendo que no habrá huida junto a él posible, Leire se pone sus zapatillas de baile sin sospechar que será atacada por la misma persona que lleva llamando a su madre todo el día. Este hace una última llamada a Sara y le dice que su hija está en peligro. Cuando Sara la encuentra, la chica se despierta pero no siente las piernas. No puede moverlas.

“Tuviste tu oportunidad y la perdiste. Pudiste pararlo pero ahora ya es tarde”

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