Luna El misterio de Calenda

Análisis del 2×04 de Luna: Campos en llamas, lluvias extrañas y una puñalada letal


La bestia ha sido encerrada bajo tierra ante la luna llena. Leire regresa en su busca al día siguiente sin saber que no es la única que vuelve a las minas en busca de lo que es suyo. Como no, el alcalde, vuelve a estar inmerso en la trama, callando más de lo que dice, silenciando siempre aquello que nadie debe saber.

“Puedo saber siempre dónde estás, puedo escucharlo, oír los latidos de tu corazón desde muy lejos. Sé cuando estás triste, cuando estás contenta. Sé cuando tienes miedo. Puedo oír tu risa desde cualquier sitio, y cuando lloras solo quiero abrazarte. No me tengas miedo”

Mientras los jóvenes se enfrentan a problemas colaterales surgidos a raíz del hallazgo de las minas, la patrulla en la superficie comienza a cerrar casos sin saber que al mismo tiempo, reabre otros: El incendio del campo parece encontrar explicación sin sospechar que es una fórmula más de la amenaza del armenio. Y no será la última. 

Consecuencias

Cuando amanece, Leire desciende a las minas subterráneas con una linterna en busca de Joel. Lo primero que encuentra son los barrotes de la compuerta doblados y destrozados. La bestia ha podido con el metal. A pocos metros de ella, aparece Joel desnudo y cuando le ayuda a vestirse, escuchan un ruido: El alcalde y sus secuaces han ido a buscar la bolsa con el dinero que hallaron Ricky y el resto la noche anterior. La pareja logra huir pero uno de los hombres de Francisco da con la mochila de Leire y su carnet escolar en su interior: Ya tienen al culpable, Leire Costa Cruz está en su punto de mira.

   

“Sigues siendo tú”

A falta de buenas noticias, Marcela aparece en la casa de Ricky y le informa que su madre está bien, que se ha ido con su novio camionero. El hecho de que esté viva supone que el dinero que han encontrado sea de ellos por lo que el grupo celebra hasta que Joel y Leire surgen y rompen la estampa: Están buscando la bolsa. Si no la entregan, están condenados. Ricky se niega a entregarlo y esto le enfrenta tanto a Leire como a Joel.

“Yo no he tenido nada de lo que habéis tenido vosotros. […] No pienso devolver ese dinero”

A solas, licántropo y humana hablan sobre su relación, sobre su pasado y futuro y sobre el hecho de convertirse en lo que es una vez al mes. Es un riesgo demasiado grande. Paralelamente, Fernando informa a su hijo del peligro que corre: Hay un cazador en el pueblo y nadie puede enterarse de que es un hombre-lobo.

“La noche que te tiraste de la presa, estaba saliendo la luna. Y era luna llena. Lo hiciste para no hacerme daño, ¿Qué me habrías hecho? ¿Me habrías atacado?”

Uno de los hombres del alcalde atacará a Leire y justo cuando va a por ella, Joel aparece en su moto, salvándola a tiempo. Ante esta puesta en peligro, Ricky lamenta lo sucedido y reúne el dinero aunque falta una pequeña parte: La de Vera. Mientras, el padre de Silvia ha ordenado a sus inferiores secuestrar a la hermana de Ricky a modo de rehén. Llaman a Ricky y le plantean la situación: El dinero por su hermana. O morirá.

No obstante, proceden al intercambio pero cuando descubre que falta dinero, deciden ir a por Ricky. Cuando el hombre va a clavarle una navaja, Joel se interpone y recibe el cuchillazo letal. Cae rendido y herido de muerte. Sus amigos lloran su muerte y Leire ve como la luz de los ojos del hombre que ama se va apagando lentamente. Le dará un último beso antes de que Joel despierte, sin herida, en buen estado. Y frente a todos sus amigos.

“La herida… No está”

16 años después

La relación entre Carola y sus hijos se desmorona cada día más, principalmente con Vera. Todo se complica cuando Diego pide la paternidad si Carola y los chicos asumen el cambio. El padre biológico quiere conocerles y con la excusa de su enfermedad, logra que la mujer acceda.

“Me has separado de Nacho, no me dejas vivir con Raúl. Mi vida es una mierda por tu culpa”

Aprovechando el dinero que han encontrado, Vera coge su parte en un sobre y decide irse a vivir a Madrid, dejar Calenda para siempre. Cuando se lo cuenta a Leire, la joven, preocupada, llama a Castro para que la detenga y este la recoge en su coche, dónde conversan, le rompe su billete de viaje y terminan besándose. En mitad del acto, Vera no se percata de que el sobre de su dinero se cae dentro del coche, condenando sin querer el futuro de sus amigos.

   

“-Te odio. +Yo también te odio”

Cuando Raúl y Caro le cuentan a sus hijos que su padre biológico está en el pueblo, Vera se niega mientras que Pablo accede a saber de él, de su existencia. Diego queda con ellos y se presenta. La reunión no tiene mucho éxito pues tanto Pablo como Vera defienden a Raúl frente al desconocido que ahora llega reclamando ser quién no fue. Entre lágrimas, el hijo de Diego le confiesa: “Ya me da igual, estás aquí, pero llegas 16 años tarde”

“Mi padre es Raúl. Él. Él es el que nos ha cuidado. […] Hay una sola persona que sabe hacerme reír cuando estoy muy cabreada, ¿y sabes quién es? Raúl, y no tú. […] ¿Dónde estabas tú? ¿Dónde?”

Un nuevo empezar

Tras su beso el pasado día, Raúl y Sara viven sus acercamientos más felices, construyendo a escondidas esa relación que siempre quisieron pero que las circunstancias les impidieron vivir. Entre besos, ambos ven con sus responsabilidades vuelven a visitarles.

“Te miro y no puedo dejar de sonreír. Y tú tampoco”

Su situación profesional empieza a jugarles malas pasadas al mezclar su vida personal con el caso abierto. Momentos después de producirse la explosión en casa de Diego, Pando le pregunta a Sara como terminó allí y ella le responde que fue fruto de una corazonada. Tonteando, la pareja recupera los acercamientos iniciales.

“-O sea que a veces si que mezclas los sentimientos y el trabajo. +Solo a veces”

Ingiriendo pruebas

El secuestrador de Sonia sigue bajo las sombras y la única prueba que le incrimina, aquella de la cual podían averiguar algo, es ingerida por Medina: Se ha bebido la botella de agua con narcóticos. Raúl, cansado de fallos, se ve obligado a pedir su traslado.

“Es un profesional, pero ha cometido un error”

Intentando enmendar su error, Medina recoge pruebas de los campos quemados para resolver el caso. Castro, apenado, le ayuda junto con Ernesto. Con un cordero que halla Medina allí, el padre de Sara considera hacerle la autopsia al animal para detectar la sustancia inflamable que pudo haber ingerido. El problema surge cuando al ocultar el cadáver en la cocina, Marcela termina cocinando el cordero. Sin quererlo, cuando la mujer descubre que ha llevado a la cazuela una prueba, les revela que hay alguien que puede ayudarles a dar con respuestas.

“Hay una prueba del secuestro de Sonia, y me la bebo. Hay una prueba del incendio del Moro, y me la como”

Cuando Antonio, el testigo, acude a declarar, revela que nadie quemó el campo sino que “la tierra se abrió y el fuego emergió quemándolo todo”.

El hombre de su vida

Gracias a un foro de motosierras y a Internet, Marcela encuentra al que considera “el hombre de su vida” pues “su Sagis”, a pesar de no conocerle, es con quién quiere vivir. Emocionada, preparan una cita a ciegas. Carola la ayuda a que salga todo bien pero cuando su amiga descubre al chico del foro, finge no ser Marcela y le asegura a este que acaba de morir la chica con la que ha quedado.

“-Poquito a poco Marcela. Qué no lo conoces, ¿y si es un pervertido? +Lo he pensado, pero no quiero hacerme ilusiones”

La morada del enemigo

Guiado por su instinto (y rabia), tras ser sacado de la carretera por un vehículo y golpear al padre de sus hijastros, Raúl se infiltra en la casa de Diego en busca de algo que le incrimine con el incendio de los campos. El hombre busca enlazar tramas para culpar a Diego y aún descubierto por Castro, entra en el edificio, siendo grabado por las cámaras del dueño.

Cuando los trabajadores de Diego declaran estar con él en el momento del incidente, el Sargento percibe ciertas dudas en sus palabras e informa a Sara: Puede que mintiesen para no perder su trabajo. Decidida, y al ver que quizá el Teniente tenía razón, la mujer va en busca de Diego.

Al llegar, se produce una explosión dentro de la casa de Diego. Sara se apresura a socorrerle y cuando comprueba que está relativamente bien, halla un fragmento de un mapa en el suelo: Es la segunda parte que le falta al de su marido.

  

Como tiene la grabación, Diego culpa a Raúl de la explosión: Le dejará acercarse a Vera y Pablo o sino saldrá a la luz y él será señalado como el culpable del intento de asesinato.

La marca

Analizando los trozos de mapa, Sara y Raúl ven como se habían señalado la ermita, el campo y la plaza del pueblo. Hay un cuarto lugar señalado en el nuevo fragmento pero el mapa es muy antiguo y desconocen dónde se trata. Corroborando con uno actual, descubren el punto: Es allí, el cuartel. Y fuera, caen decenas de palomas muertas.

“Es aquí, en el cuartel. Este es el cuarto punto que se señalaba en el mapa”

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