Luna El misterio de Calenda

Análisis del 2×02 de Luna: Muertos, vivos y secretos por enterrar


El regreso de ‘Luna’ nos ha dejado boquiabiertos y en su segundo episodio, vuelve con nuevas tramas, intentando zanjar algunos temas pero abriendo a la par muchos otros. La Guardia Civil ha acudido a la plaza dónde decenas de personas han caído rendidas. Sus cuerpos inertes ocupan la zona, ¿Están todos muertos cómo predijo el hombre de la cripta?

“Hemos encontrado un coche […]. Está calcinado”

Es el propio hombre que atacó a Sara y Medina quién ha huido sin dejar rastro, para ser encontrado momentos después decapitado y con el corazón arrancado. Parece que el asesino ha vuelto y todo apunta a Salva, quizá no tan muerto como creían, aunque algo no encaja: No hay luna llena. ¿Qué ha pasado? ¿Vuelve a renacer el crimen en Calenda? ¿O es que nunca se ha ido?

Secretos bajo tierra

Salva no se mueve. El cuerpo del asesino de Calenda no reacciona tras la bala que le arrebató la vida al hombre. Ricky no da crédito a lo que ha hecho y todos se dan cuenta de que no pueden avisar a Sara ni a la policía pues el joven tiene antecedentes y un cadáver le devolvería al encierro. Entre dudas y miedos, Joel irrumpe pala en mano y toma una decisión: Callarán, ocultarán el cuerpo y nadie dirá nada. Será su secreto, un secreto que marcará sus vidas… Para siempre.

“No vamos a decir nada de todo esto. No podemos destrozarle la vida, dejarle tirado. […] Te ha salvado la vida, a ti y a todos. Propongo que este sea nuestro secreto y lo enterremos con él” 

De este modo, cada uno regresa a su hogar aunque no sería lo que mas querría Ricky. Su madre, alcohólica, vuelve a salir para no volver, probablemente, hasta la mañana siguiente. El chico cuida de su hermana mientras al otro lado del pueblo, Leire se enfrenta a la riña de su madre al no saber nada de ella durante todo el día. Pablo y Vera también se acuestan sin saber que al día siguiente, recibirán la peor noticia de todas.

Todo se complica cuando en la cabaña de los tres pinos un cazador descubre un zapato ensangrentado y la ausencia de una de sus escopetas, lo que lleva a Castro a hablar con Ricky y Vera, quiénes estuvieron allí, aparentemente por lo que le dijo su anterior chica, juntos. Ambos evaden sus preguntas hasta que Ricky, temiéndose lo peor, baraja la idea de ofrecerse a la policía. Al descubrirle sus amigas, las engaña y encierra en un aula del colegio, para alejarse a toda velocidad rumbo al cuartel tras un “lo siento preciosa” dedicado a Vera, intentando así no condenar a sus amigos.

“Estamos juntos en esto, somos amigos y no puedes hacer nada para cambiar eso” 

Joel encuentra a Leire y Vera y van en busca de Silvia y Pablo para acudir a la policía y detener a Ricky. Se entregan juntos y cuentan la historia tal cómo sucedió aunque cambiando el final antes de que Ricardo confiese haber disparado: Salva tomó la escopeta y huyó amenazándoles de callar para no matarles. El problema ahora es el cadáver, pues la policía está investigando en el bosque. Debido a esto, acuden al lugar dónde enterraron a Salva y allí no hayan nada: No hay cuerpo. Nadie lo entiende y corren a abandonar el lugar, aunque Joel sabe la verdad. Es un hombre-lobo y no iba a ser tan fácil hacer desaparecer a Salva.

“-Solo a ti se te ocurre venir al campo en tirantes. +Bueno, es que esta mañana no sabía que íbamos a desenterrar un cadáver”

Asustada, Vera empleará una guija para asegurarse de que Salva está muerto pero cómo él no responde, lógicamente, ella concluye que sigue vivo en alguna parte de Calenda. No sabe que al mismo tiempo que juega, el asesino ataca a uno de los habitantes del pueblo…

 “¡Cómo la guija es infalible, está vivo! ¡Método científico!” 

Área restringida

Nadie se mueve en el perímetro. La gente de Calenda no se inmuta, lleva tiempo inconsciente y la policía ha acordonado la zona. Ambulancias y coches de las autoridades han invadido el área y ningún vecino puede dar un paso por miedo a un posible contagio. No saben que les ha pasado, por qué han caído.

Así, Raúl toma una máscara y regresa con su equipo. Evitando el contagio, entra en la plaza y examina los cuerpos. Para cuando empieza a creerse lo peor, una mano se activa. Poco a poco, cada uno, comienza a recobrar el sentido, a ponerse de pie. Están vivos. ¿Pero qué les enfermó? El doctor del hospital informa a Sara de qué no hay rastros de tóxicos en sus cuerpos. Algo provocó su caída pero los análisis médicos no detallan el motivo.

El rastro del capitán Costa

Sara ha estado analizando la carta de su fallecido marido: Costa había descubierto algo que quería comprobar la noche que le mataron, marcando en su fragmento de mapa el lugar dónde apareció el armenio. Además, este fue asesinado de la misma manera que David y no puede ser casualidad. Si la reserva del alcalde esconde más de lo que parece, la jueza de Calenda no parará hasta dar con respuestas.

Empleada de hogar

Cuando el padre de Sara coge el vehículo de su hija y termina en un accidente con Marcela, Ernesto se ofende cuando la jueza se enfada por el hecho y toma la decisión de dejar la casa. Sara logrará frenarle a tiempo, desesperándose en el intento y revelándole que sabe lo ocurrido con Carmen. Así, le ruega que se quede, aunque eso conlleve un sacrificio: Marcela será la nueva empleada de hogar, pues tiene 5 hijos que cuidar y sin dinero con los que mantenerle. Será un favor para darle una vida mejor.

“Papá, yo quiero que te quedes. Leire y yo te necesitamos. […] Somos una familia y esta es tu casa, no estás solo” 

Amores y mentiras

Han llegado varias cajas con las cosas de Tomás que Sara decide guardar en su casa. Con ayuda de su padre, recogen los objetos a la vez que Leire regresa a su cuarto. Poco después de ser descubierta, Ernesto lleva una de las cajas al cuarto de su nieta, la cual estaba hablando con Joel. Cuando cierra y ve que su amado ha vuelto con su padre, echa un vistazo a lo que su abuelo le ha dado y halla el libro sobre hombres lobo de Fray Bernardo.

Leire empieza a encajar piezas sueltas en tan borroso rompecabezas, comenzando a sospechar sobre Joel y sobre su modo de sobrevivir al salto de la presa. Al hallar el hoyo dónde enterraron a Salva, Leire confirma sus sospechas:

“¿Tú sabías que la tumba a estar vacía, verdad?” 

Deseosa de entenderlo todo, recurre a Ricky para forzar la cerradura de casa de Joel e investigar la casa en busca de algo de luz para tanto enigma. En efecto, la encontrará cuando Ricky tropiece con la alfombra de las escaleras, desvelando una trampilla secreta. Allí abajo Leire descubre que lo que había creído no es tan imposible: Hay una jaula, cadenas. Todo lo necesario para controlar a un hombre-lobo en noches de luna llena.

 

Cuestión paterna

Con todo lo acontecido, Raúl y Carola buscan un poco de tiempo para pensar en su situación sentimental, en su futuro como pareja y ambos están de acuerdo en que no pueden seguir así, siendo infelices. Hay que tomar una decisión, aunque cambie sus vidas.

“Todo lo que hemos vivido juntos, todo, nuestros recuerdos, no los voy a poder olvidar nunca. Son eso, nuestros recuerdos, tuyos y míos” 

Esa noche, Raúl se ve obligado a dormir de nuevo en el cuartel, lugar dónde le encuentra Sara, cada vez más enamorada del hombre. Al verlo allí, este le explica que ha cortado por lo sano con Carola y aunque esto le brinde una posibilidad a Sara, también le entristece que el hombre que quiere no sea feliz con la madre de unos hijos que le quieren como a un padre.

Por ello, Carola y Raúl deciden hablar con sus hijos en El Tonel para exponerles la nueva situación en la que se encuentran y la consecuente separación matrimonial. Vera lo asume lo mejor que puede aunque Pablo se altera drásticamente, echándole en cara a su padre que su familia se rompa.

“No lo entiendo, no quiero entenderlo. Dijiste que en los peores momentos estarías con nosotros y ahora te largas”

Si la montaña no era suficientemente grande, un nuevo grano de arena derriba los cimientos. Este grano se llama Diego, que ha sido encerrado como sospechoso del crimen del hombre de la cripta. Raúl le saca del calabozo y le pide que abandone Calenda tras 15 años fuera, pero este se apresura a dirigirse al bar de Carola, dónde la mujer se alarma y enfurece al ver su retorno tras el abandono que llevó a cabo cuando ella estaba embarazada. Diego es el padre de Vera y Pablo y ha vuelto para conocerles, al parecer, enfermo. Ni Carola ni Raúl se creen sus palabras aunque el desconocido asegura no abandonar Calenda de ningún modo.

“-¿Tú quién coño te crees que eres? +El padre de tus hijos” 

Aunque aparente ser fuerte, Vera llora en silencio y es encontrada por su ex pareja, a quién le ruega un abrazo y un beso, no logrando la segunda petición.

Calcinado

A la mañana siguiente del suceso de la plaza, aparece el cadáver el hombre de la cripta, el cual ha sido asesinado empleando el mismo modus operandi que Salva. Sin embargo, Murillo da con algo que no encaja en la historia: Su ex se creía un hombre-lobo pero la pasada noche no había luna llena. ¿Se están enfrentando a un imitador? ¿A un nuevo asesino? ¿O a Salva que esta vez no espera al astro lunar?

Castro ha visto a su amiga muy distinta y alterada cuando Medina encuentra un bote de Yxunimidina, por lo que lo busca para comprobar de qué se trata descubriendo que se trata de un ansiolítico muy potente al que ahora le faltan demasiadas pastillas al perder Sonia varias en el lavabo cuando casi es descubierta por Basilio.

“Yo te quiero mucho y quiero lo mejor para ti. Y aunque te cabrees conmigo y me grites, voy a seguir preocupándome por ti” 

Murillo se descontrola y entra en un ataque de ansiedad cuando escucha como la sangre de la bota hallada es de Salva. Nacho la encontrará en el baño y le aportará la tranquilidad y paz que necesita para salir del problema. Sin embargo, cuando la pierde de vista, la joven es arremetida por Salva. Nacho que la tenía al teléfono cuando se produce el ataque de Salvador, avisa a Sara y a su superior para buscar el vehículo de Sonia.

Basilio y Raúl darán con el vehículo en el cruce de la carreta del Pico, aunque el hallazgo será desgarrador: El automóvil se ha embestido contra un árbol y ha dejado un rastro de humo en el aire. El coche de Sonia se ha calcinado con alguien en su interior, probablemente Murillo. Sara y Nacho acuden al lugar del suceso y el amigo de su compañero rompe a llorar: Acaba de perder a Sonia. ¿Será el cadáver carbonizado de la mujer?