Luna El misterio de Calenda

Análisis del 2×01 de Luna: Aires de cambio, secretos de ultratumba y una muerte


“Un pueblo precioso, rodeado de árboles, en el que nunca pasa nada”. Así define Vera a Calenda. Un lugar alejado del mundo en el que pronto los secretos, mentiras y leyendas emergieron con fuerza. La 2da temporada de ‘Luna’ retoma tras el salto al vacío de Joel y el accidente de Sonia con Salva. Pronto, todo lo que habíamos dejado atrás, regresa con nuevas tramas, personajes y misterios que cambiarán las vidas de cada uno de los personajes.

 

En este 2×01, la desaparición de Joel funciona como eje de todo, afectando a los protagonistas. Leire será la más afectada, aferrada a una ilusa idea de que su novio aún sigue vivo ahí fuera. Por otro lado, mientras las dudas del pasado siguen latentes, un nuevo enigma surge de la tierra, literalmente. Una tumba derruida, una ermita sellada desde 500 años con un hombre treinteañero. En realidad, Vera tendrá razón “Esto antes era un pueblo super tranquilo, pero ahora cada día es una aventura”. ¿Pero qué ha pasado en “La maldición“?

Regresos a Calenda

“Cuando te sientas sola, búscame”. El dolor y la ausencia de Joel lleva a Leire a buscarle por el bosque, terminando bajo la lluvia en la ermita cercana a Calenda. Sumergida en sus recuerdos, es sorprendida por unas voces del exterior: Es un joven con su hermana. En este momento conocemos a Ricky y a su hermana, pareja que vive con una madre alcohólica sin padre. El chico ha estado un año en un reformatorio, coincidiendo con la llegada de Leire por lo que no llegó a conocerla. Ahora ha vuelto, dispuesto a cambiarlo todo.

 

No es la única que sufre por Joel. Fernando, padre del chico, recibe una terrible noticia: El Ayuntamiento ya no financiará más búsquedas sin sentido. Por parte de Leire, esta ha dejado de ir al instituto pues no soporta llegar y ver el sitio de su amor vacío. En el juzgado, conoce a Ricky en persona, quién se presenta como un camelador de mujeres y fruto de una apuesta, logra que Leire le acompañe a una cabaña del bosque para una reunión con los amigos de Ricky.

“Hay que ser muy perro para quitarle a ese hombre lo único que le queda en la vida, que es la esperanza”

Tales amigos son Vera, Pablo y la actual novia de este, Silvia , pero la salida se tuerce trágicamente cuando fruto de un accidente con una moto robada de Pablo, Leire cae a la laguna. Es rescatada por Joel, quién se zambulle al agua y la devuelve a la superficie. Cuando ella cobra la consciencia, le dará un beso de despedida y se irá igual que vino: ¿Ha sido una visión?

Pronto se confirma que no ha sido un sueño: Joel regresa a casa y sorprende a su padre, quién rompe a llorar emocionado y ambos se funden en un cálido abrazo. Están juntos de nuevo.

“He vuelto papá. Ya estoy en casa. Tranquilo, todo irá bien.”

El mundo vuelve a girar para Leire cuando ve entre la gente como Joel regresa al instituto. Ambos se reencontrarán tras semanas creyendo que había muerto. El chico intenta que le perdone aunque sabe que necesita tiempo para entender lo que pasó. No puede darle muchas explicaciones, solo pide que la entienda. La hija de Sara necesita pensar y encajar piezas, por lo que no le da una negativa pero si se aleja solitaria.

“He vuelto por ti, para estar contigo. Para cuidarte, porque te voy a querer siempre. Toda la vida, ¿Y tú? ¿Todavía me quieres? ¿Aunque sea un poquito?”

De vuelta al bosque, mientras sus amigos se bañan en la laguna, Leire y Ricky comienzan a acercarse cada vez más. ¿Está en peligro su relación con Joel?

El secreto de la ermita

La misma mañana que Leire acude a la ermita, una mujer del pueblo, Marcela, también lo hace pero es sorprendida por un estruendoso ruido: La tumba de San Clemente se ha derrumbado. Cuando Castro y Medina, nuevo compañero aún más torpe que el primero, bajan al mundo subterráneo oculto bajo la ermita, hallan algo inesperado: Un hombre vivo.

  

La policía se encuentra con un falso forense que informa sobre su situación: Tiene varias quemaduras, habla un extraño idioma y no tiene huellas dactilares. El resumen es correcto aunque el forense no es otro que el padre de Sara, Ernesto.

“Este pueblo aburre a las ovejas. Pinos, aire puro, pajaritos. ¡Un coñazo!”

Raúl reúne información junto a su patrulla y organiza los pasos a seguir: Han de investigar los tatuajes y qué idioma habla ese hombre. Solo de este modo, podrán comprender que hacía encerrado en la cripta. Esto coincide con la visita de Gerardo para revisar la provisional, quién al ver al misterioso hombre, hace una aterradora revelación.

“La maldición ha vuelto.”

Todo sufre un giro inesperado cuando intentando grabar su voz para detectar que lenguaje habla, el hombre se altera y quema con sus manos a Medina. Más tarde, cuando Sonia empieza a investigar por si sola, saca nuevas conclusiones: Es un camionero, como Ernesto le ha indicado, de la empresa de Calenda, la cual pertenece al alcalde. Sara se enfrenta a este de nuevo ya que está cansada de que toda la información de Calenda sea interceptada por Francisco. Los tatuajes han desvelado que es un asesino a sueldo de la mafia Armenia relacionado con crímenes de extorsión, violación y homicidio. ¿Qué hace en Calenda alguien como él?

“Cada vez que pasa algo en este pueblo, tiene que ver con usted”

Sara secuestra al hombre con Medina para evitar que el alcalde envíe a matarle antes de que hable pero el hombre se pone enfermo en mitad del camino y la jueza le indica al policía que pongan rumbo a su casa. Lamentablemente, su padre no está allí para tratarlo y el hombre termina atacando a Medina y Sara, huyendo sin dejar rastro.

Padre y amiga

Sonia ha finalizado su estancia en el hospital y se ha de reincorporar al equipo. Esto trae consigo varios problemas, el primero de ellos entre Vera y Nacho, que le guarda rencor a su ex novio, quién la dejó en la anterior temporada por motivos ya conocidos. Al Sonia volver, descubre que lo que dejó, ya no está. Excepto Castro y el teniente Pando, todos dudan de Murillo y de su incapacidad al dejar ir a Salva, quién está en busca y captura.

Ernesto, que ha vuelto el mismo día que Sonia, ha tomado la decisión de quedarse unos días más con su hija. A la mañana siguiente, cuando llega un paquete de correos, concretamente unas maletas, Sara descubre que Carmen, novia de su padre, le ha dejado y es por eso que él ha retrasado su ida.

Sonia no recuerda que pasó en aquel accidente, ni que le ocurrió a Salva. Su error, no tan error sino amor, será recordado por el sargento Lorca, quién terminará relevándola del caso al informar a Sara sin su permiso y encerrar al hombre sin previo aviso.

“No va a escucharme porque dejé escapar a un asesino, ¿es eso? […] ¿Cree que me da igual? ¿Qué no me paso las noches pensando que la cagué?”

Lorca terminará comprendiendo a Sonia cuando esta la revela que ha descubierto que se trata de un asesino a sueldo, por lo que le pide que no se vaya y juntos celebran su regreso a Calenda en el bar de Carola.

Trío amoroso

Han pasado muchas cosas. Pando está restableciendo su vida y sabe que con la madre de Vera y Pablo, pocas oportunidades quedan. Su cabeza le dice una cosa mientras que su corazón otra. La chica acude donde su padrastro y le ruega que hable con Carola.

 

“Yo sé lo que te pasa: Una señora rubia con la que trabajas. He visto como la miras, es que conozco esa mirada… Tú quieres estar con ella”

Una excedencia sorprende a Sara: Raúl quiere dejar el cuerpo durante un tiempo para pasar más tiempo con su familia. Entiende que su labor le aleja de ellos. Esto rompe con todos los esquemas de la jueza, que ve como el hombre del que se está enamorando, se aleja cada vez más. Sin embargo, cuando el hombre de la ermita ataca a Sara, Raúl deja nuevamente a Carola y acude al lado de la jueza seguido por lo que le dicen sus sentimientos.

Una carta del pasado

La inesperada vuelta de Joel, lleva a Leire a rogarle a su madre que se ponga en marcha, pero cuando esta vuelve descubre varias cartas pertenecientes a la moto robada. Entre los sobres, encuentra uno perteneciente a su marido. Un mensaje que no llegó a su destinatario y ahora Correos ha devuelto. Sara lee:

Esta es la última carta que te escribo. Si esta noche se confirman mis sospechas, sacaré a mi mujer y mi hija de Calenda. Son lo que más quiero en este mundo, no puedo permitir que les pase algo.

Por mucho que nos cueste creerlo, tendremos que aceptar que todo lo que sospechamos, está pasando de verdad.

Al día siguiente, Sara recurre a Raúl, quién, tras escucharla, le da la espalda y le recuerda que no puede ayudarle con esa carta. Carta que, curiosamente, lleva dentro un trozo de un mapa con un lugar señalado: La ermita. ¿Qué une a ambos hechos? ¿Dónde están los otros fragmentos? Existe una conexión entre acontecimientos y aunque sea sola, Sara lo descubrirá.

Un regreso letal

Nacho lleva todo el día intentando culpar a Ricky al sospechar que Vera tontea con él y que es su nuevo novio. Fruto de los celos y a causa del robo de la moto, casi logra devolverlo al reformatorio. No lo consigue ya que Ricky, inteligentemente, advierte a Nacho de que conoce su relación con Vera, menor de edad. Callará si él calla.

 

Joel ha estado escuchando algo desde Calenda: Parece la respiración de un hombre-lobo. Salva no ha dejado el pueblo y Leire puede estar en peligro. Por ello corre al bosque en busca de su amada y allí, la encuentra con Ricky en sus brazos. Comprende que no puede hacer nada así que al comprobar que está bien, se dispone a dejar la laguna pero Salva ataca a Silvia, quién sale huyendo.

La situación desembocará en un terrible suceso: Joel se arroja a toda velocidad sobre Leire para salvarla pero Ricky, seguido por su instinto, toma la escopeta y dispara. Salva ha muerto. ¿Qué hacer ahora? Si descubren esto, Ricky será encerrado…

   

Final desgarrador

Marcela, la vecina de Calenda, acude a la comisaría para saber que han hecho con las reliquias del santo, pero se encuentra con el lugar vacío ante la huida del hombre. Escucha un teléfono y decide cogerlo y tomar nota a la traductora. Este es el mensaje: “Tenéis que marcharos. Marchaos antes de que los campos ardan, se abrirá la tierra y de las fuentes saldrá sangre. Iréis cayendo todos, uno a uno. Nadie escapará. Vais a morir. Vais a morir todos”. Ante el terrible mensaje, Marcela cuelga el teléfono sin sospechar que en el pueblo, uno a uno han caído como advirtió el misterioso hombre de la ermita. De la fuente ha salido sangre y no hay nadie a salvo.

   

“Mira guapa, vas a acojonar a tu madre”